LA SANTA IGLESIA CATOLICA

DIOCESIS ANGLICANA DEL CARIBE Y LA NUEVA GRANADA.

                     VIDA MINISTERIAL EN LA DIOCESIS

               

Es una riqueza invaluable en nuestro ethos Anglicano, poder contar con la oportunidad de vivir primero el Sacerdocio Familiar a aquellos a lo cual así han sido llamados a través del Sacramento del Matrimonio y tener la gracia de responderle al Señor al llamado que se le ha hecho para el Sacerdocio Ministerial ya sea como Presbítero o participando del gobierno de la Iglesia en el Episcopado.

Nuestro Obispo Ordinario, Monseñor +Víctor Manuel Cruz Blanco junto a su esposa la Reverendísima Carolina Cubillos de Cruz-Blanco y junto al Diácono Eduardo Rincón Ramos y el Subdiacono Julian Roberto Bobb Eslait. 

Doña Carolina a los largo de estos 5 lustros ha compartido con gran gozo y entrega verdadera el Sacerdocio Familiar que por Gracia el Padre Eterno les ha concedido, acompañando desde la oración y dedicación cada acontecimiento misionero y pastoral que ha dirigido nuestro Obispo, por lo que deja en alto el puesto y la misión que la mujer tiene en la Iglesia . 

                 

Nuestro Obispo Asistente, Distrito Misionero de Urabá, Monseñor Domingo Rivero junto a su esposa la Diaconiza Carmen y sus tres hijos, Corazón de 14 años, Dulce de 3 y Samuel de 7, forman una familia Cristiana, compartiendo con gran gozo y entrega verdadera el Sacerdocio Familiar que por Gracia el Padre Eterno les ha concedido.

            

Nuestro Obispo Asistente, Area de los Santanderes, El Muy Reverendísimo Monseñor Jesús María Gálvez Hoyos junto a su esposa Claudia Patricia y sus dos pequeños hijos Daniel Esteban y David Santiago, forman una familia Cristiana, viviendo primero como Iglesia Doméstica el Sacerdocio Familiar y él sirviéndole al Señor en el Sacerdocio Ministerial y ahora como Epíscopo.

Nuestro Obispo Asistente, Monseñor Luis Carlos García Medina, Administrador Apostólico Diocesano, con su esposa María del Socorro Lara Ramos y sus hijas Lourdes Carolina de 9 años y Mariabelen de 8 años, compartiendo una cena el día del Padre.  

                          

El Reverendo Diácono Freddy Moreno Vargas con su Esposa Jaqueline Gutierrez Parada y pequeña hija Milagros Valentina.

 

El Reverendo Padre Javier Antonio Morales Bolivar con su Familia. Su esposa Silvania Carrol (q.e.p.d) y sus hijos Maria Alejandra, Daniela, Francisco javier y Giusseppe Simone.

Rev. Padre Fernando Vargas Montoya

 

El Reverendo Padre Fernando Vargas Montoya y su querida Familia en la Misión en Dosquebradas Risaralda: su esposa Adriana María Obando Medina y sus hijos Edwin Fernando, Paula Andrea y Juan Pablo.

De Regreso a Casa

El Obispo, Reverendísimo +Plutarco Dediego Quesada sirve a la Iglesia de ahora en adelante como Vicario General del Distrito Misionero de Guajira y Cesar, con sede canónica en Valledupar.

El Reverendísimo +Plutarco De Diego Quezada, aporta su gran experiencia, mística y celo pastoral, así como su carisma en su trabajo misionero para el desarrollo de este nuevo distrito en Colombia.

El Obispo Ordinario y Provincial lo designó por Decreto Episcopal Diocesano número 13-08 desde la fecha 12 de Octubre del 2008. Desde esta fecha forma parte del Gobierno de la Diócesis. Le reiteramos una calurosa bienvenida de "Regreso a Casa" y le auguramos grandes bendiciones en el Señor.

 

El Matrimonio y el Celibato en el Ministerio Sacerdotal: Una perspectiva Histórica. 

 

Cuando la Posesión o la comprensión de un valor, de una doctrina o de una verdad son fuertemente cuestionadas, polémicamente defendidas o atacadas, se impone casi por sí sólo el recurso a la historia para conocer sus orígenes y sus desarrollos posteriores.


Usada y abusada como criterio de verdad, la historia ofrece, ante todo, la práctica de un valor durante un determinado período. Aunque no sea siempre fácil el descubrimiento de las últimas razones o motivos de expansión, aceptación o rechazo de un valor en amplios sectores de una población o en una serie de instituciones, el mero hecho de haber sido practicado durante siglos, y de ser actual aún, como en el caso del celibato ministerial, ofrece una base significativa para conocer de alguna manera la amplitud de valores y contravalores que el celibato ha hecho surgir a lo largo de su polémica historia.


Con el recurso al argumento histórico no buscamos razones para defender una postura ya tomada, sino queremos aportar elementos para desbloquear una situación, una especie de callejón sin salida en el cual, parece, se encuentra hoy por hoy el celibato ministerial.


En este artículo se pretende dar una visión de conjunto sobre la teoría y práctica del celibato ministerial a lo largo de toda su historia. Para ello se contará con una selección de datos históricos, especialmente de los momentos más conflictivos y controvertidos, tratando de encontrar una explicación de los mismos dentro de su contexto histórico y una respuesta a la pregunta sobre sus últimas causas, motivos e influencias posibles.


Dividimos la historia del celibato ministerial en tres grandes períodos: Primero: el período sin formulación legal (siglos l-I V): Segundo: El celibato como ley de continencia en el matrimonio (siglos IVXII); Tercero: la ley del celibato como impedimento matrimonial (Siglos XII hasta hoy).


1. EL CELIBATO MINISTERIAL SIN FORMULACION LEGAL (SIGLOS I-IV)
El primer período de la historia del celibato ministerial ofrece, tanto a los partidarios como a los adversarios de una vinculación jurídica del celibato al ministerio eclesiástico, el curioso dato de una experiencia histórica sin ley durante los tres primeros siglos de la era cristiana. Es un hecho innegable y no siempre reconocido suficientemente por los defensores de la ley. Como hecho histórico prueba al menos una cosa: la vinculación jurídica del celibato al ministerio eclesiástico, al margen de toda otra especulación sobre su conveniencia, no es indispensable en la vida de la Iglesia.  Si la Iglesia del occidente vio la necesidad de una formulación legal recién a partir del siglo cuarto, conviene preguntarse sobre los antecedentes históricos y sobre las raíces cristianas y no cristianas de esa decisión histórica.
1.1. Los antecedentes del celibato en los testimonios de la revelación cristiana.
Todo lo que tiene importancia en la vida de la Iglesia busca su última justificación en lo que llamamos la revelación definitiva de Dios en Cristo Jesús. Dos datos de la vida de Jesús de Nazaret, su concepción virginal y su propio celibato, tuvieron una repercusión especial en la historia del celibato aunque sea difícil conocer el grado de tal repercusión en las decisiones individuales e institucionales.
En la explicación de la fe cristiana juegan un papel muy significativo las palabras y hechos de la vida matrimonial, el amor prostituido, la maternidad y la paternidad, la esterilidad y la misma virginidad ofrecen un riquísimo material y una base experimentada estupenda para poder ilustrar y comprender la historia de Dios con su pueblo.
Para explicar el nacimiento del Hijo de Dios, algo que supera lo humanamente comprensible, los evangelistas se sirven del significado humano de la concepción virginal (Mateo y Lucas) o del nacer del Espíritu (Juan y Pablo). Con ello se dice claramente que el nacer de Dios no se sitúa en el mismo nivel que el nacimiento humano. En el ámbito de la fe cristiana existe una paternidad y una maternidad que no son fruto de una relación conyugal.
Esa fecundidad espiritual será uno de los elementos constitutivos en la promoción del celibato sacerdotal en la línea de la paternidad espiritual, ante todo a partir del  de Trento.
El celibato personal de Jesús constituye, quizás, el punto de apoyo, el fundamento y la fuente de inspiración más importante para explicar y justificar la elección del celibato dentro de la Iglesia. De hecho, la comprensión del sacerdote como representante de Cristo, como "otro Cristo", ha hecho que a lo largo de la historia del celibato sacerdotal se viera en el celibato algo más que una razón de conveniencia.
Jesús mismo, en la perícopa de Mateo sobre los eunucos (Mt 19,12), comprende su propio celibato como incapacidad para el matrimonio, sirviéndose del significado social y humano del ser-eunuco en aquel entonces, a causa de su misión al servicio del Reino de Dios. Desde el punto de vista histórico es curioso constatar que la justificación evangélica que da Jesús de su propio celibato ha tardado más de mil años en ser aplicada al celibato ministerial.Sin embargo los matices fundamentales de la traduccion de la Vulgata ponen en duda la referencia oficial de la enseñanza católica romana, al referirsea las palabras de Jesus,” no todos pueden con eso” y “ el que pueda con eso que lo haga”, las palabras ton logon touton se refiere, en griego , a lo que antecede( la dureza del matrimonio indisoluble, que hace expresar a los discípulos que no trae cuenta casarse), no a lo que viene después. Lo que se afirma como un don es el matrimonio, no es propiamente el celibato, y por tanto, en contra de la creencia eclesial en occidente, no exalta a este por encima de aquel, sino lo contrario. La famosa frase” hay quienes se hacen eunucos por el reino de Dios”, tomada por la iglesia romana como prueba de la recomendación o consejo evangelico del celibato, no puede aplicarse al texto pues esta escrito en griego en tiempo pasado, y , finalmente dado que la frase referida a los eunucos esta en el mismo contexto y tono verbal, también debería tomarse como “consejo evangelico” la castracion forzada( a  otros lo hicieron los hombres), cosa que evidentemente seria un exabructo.
Pocos argumentos favorables para la virginidad y el celibato se encuentran en el Antiguo Testamento. El celibato no parece compatible con la voluntad creadora de Dios (Gén. 1,27-28; 2,18-25)_ Durante la patrística,una corriente pequeña, y con una, una exégesis muy influenciada por concepciones negativas frente al cuerpo, la sexualidad, la mujer, el matrimonio, etc., veía en el relato sobre el pecado de Adán y Eva un fuerte argumento para recomendar la continencia sexual.
Sin repercusión histórica parece haberse quedado el celibato ordenado al profeta Jeremías Jer. 16, 1-4), sin embargo, en los últimos años se empieza a ver en su celibato un antecedente histórico del celibato de inspiración evangélica.
Decisivo para la futura implantación de una ley de celibato fue el motivo de pureza cultural aplicado al sacerdocio levítico (cfr. Lev 21-22).
El celibato practicado por los Esenios parece situarse en la misma línea de la pureza cultural dado el origen sacerdotal, en gran parte, de los miembros de esta comunidad. Se ignora el influjo que puede haber tenido, en movimientos parecidos, dentro del cristianismo de la primera era.
Pocas referencias explícitas sobre la virginidad y celibato nos traen los escritos del Nuevo Testamento.
De los sinópticos, además del texto clásico de Mt 19,12, se suelen mencionar, ante todo, las exigencias para el seguimiento de Jesús, porque en ellas aparece una clara relativización de todos los valores de la vida humana, también los matrimoniales y familiares. Aunque tales textos se dirijan a todos los cristianos se piensa promocionar con ellos una espiritualidad sacerdotal más evangélica.
La primera reflexión cristiana sobre la virginidad y la continencia nos la ofrece San Pablo en 1 Cor. 7.
Disponemos aquí, sin duda, de un capítulo clave para comprender, en buena parte, las doctrinas y prácticas tradicionales en torno al celibato. En relación con la interpretación de tan trascendental capítulo para nuestro tema conviene tener presentes los siguientes puntos: Primero: Pablo no ofrece aquí un tratado sobre virginidad, continencia, matrimonio y divorcio, sino responde a una serie de preguntas de la comunidad de Corinto cuyo contenido no conocemos. Segundo: Hay que tratar de comprender en su contexto propio lo propuesto por San Pablo. Tercero: Hay que distinguir entre el significado que quiso dar Pablo a sus palabras y el significado que vieron en ellas las futuras generaciones cristianas.
En forma de síntesis, la postura de Pablo se puede describir en los siguientes términos: - personalmente prefiere la continencia (1Cor 7, 1.7-8) manifiesta una postura francamente realista respecto de la fuerza del impulso sexual (1 Cor 7, 2.9)
se opone claramente a toda imposición de la continencia; sólo en caso de mutuo acuerdo y por poco tiempo admite la continencia para favorecer la oración (1 Cor 7, 3-5) no da un tratado sobre el celibato como tal, sino habla de su celibato, de su propia experiencia como célibe en el sentido de una mayor capacitación para el servicio del Señor (cfr. 1 Cor 7,32). Quiere que los demás sean célibes como él para poder servir mejor al Señor y no para que sean simplemente continentes, pero sabe muy bien que cada uno tiene su propio carisma (1 Cor 7,7). Es la motivación cristiana: "por el Reino" o "por el Señor", la que hace, en último término, el celibato deseable (1 Cor 7,7)
La aportación propiamente paulina procede de sus reflexiones sobre la escatología (1 Cor 7, 25-35). Por la cercanía final, por las dificultades propias de este tiempo final, cree Pablo que es mejor permanecer célibe.
Todo el contexto indica claramente que Pablo no quiere imponer, institucionalizar u obligar a un determinado grupo a vivir el celibato. Expresa sólo un deseo de quien quiere que el otro comparta lo que él considera como mejor. Siente no disponer de una palabra del Señor al respecto (1 Cor 7, 25).
La historia de la interpretación de 1 Cor 7, sin embargo, no se ha quedado en las intenciones paulinas. Otros contextos, otros intereses y determinadas concepciones culturales sobre la sexualidad y el matrimonio, vieron en las palabras de Pablo el deseado apoyo del N.T. para justificar ideas y prácticas en favor de la virginidad celibato-continencia.
Los textos más explícitos sobre la  vinculación del matrimonio como norma y no del celibato al ministerio en la Iglesia primitiva se encuentran en las cartas pastorales: 1 Tim 1,2-5-.12; Tit 1,6 (cfr también 1 Cor 9,5).
La expresión "ser marido de una mujer"( ser casado una sola vez), sin embargo, se convertiría en la primera de las restricciones impuestas a los ministros de la Iglesia en el sentido de prohibirles un segundo matrimonio en caso de viudez. Pero sobre todo de normatizar el requisito del matrimonio para la mayoría de los Obispos de los primeros tres siglos de la Iglesia, a pesar de presentarse Pablo como ejemplo de vida célibe.
Resumiendo se puede decir que, en la perspectiva del N.T., cabe la posibilidad de elegir el celibato como uno de los carismas de la Iglesia (celibato opcional) como respuesta al impacto del Reino de Dios o de la revelación de Dios en Cristo Jesús. Sólo partir de la urgencia escatológica, en la visión de Pablo, aparecen claros indicios sobre la preferencia celibataria en la vida cristiana (no sinónimo de vida ministerial!). Tal preferencia, empero, no va nunca más allá del consejo, del deseo, de la recomendación, Palabras como ley, obligación, mandato... no son usadas en relación con el celibato. En la práctica pastoral de la primera era cristiana se considera como normal  y requisito básico el matrimonio de los diáconos, presbíteros y obispos.
1.2. Los antecedentes históricos del celibato en la tradición pos-apostólica
La historia del celibato va íntimamente unida al proceso de institucionalización del movimiento cristiano. Desde el comienzo (cfr. las Cartas Pastorales) aparecen condiciones según la misión que tenían que desempeñar los ministros eclesiásticos. Empezando con la ya mencionada recomendación de "ser marido de una mujer" -que pronto se convertiría en ley- seguían luego las limitaciones en la elección matrimonial al estilo de las impuestas a los sacerdotes del A.T. (Lev 21,7.13-15): no casarse con una esclava, prostituta o divorciada. Como último paso previo a la institución del celibato aparece la prohibición de casarse después de la ordenación.
El terreno para la introducción del celibato ministerial no fue preparado sólo por estas restricciones matrimoniales sino por muchos otros factores. Existían en aquel entonces movimientos que exaltaban peligrosamente la virginidad y la continencia, casi siempre en conflicto con la ortodoxia y ortopráxis cristianas.
Baste mencionar al montanismo, a los "encratistas" (del griego "enkráteia" = continencia) y la costumbre bastante extendida del "matrimonio espiritual". El entusiasmo por la continencia llega a tal extremo que muchos cristianos tenían problemas en hacer compatible la fe cristiana con el matrimonio.
Es conocida también la influencia de las concepciones antropológicas dualistas acentuando sobremanera la primacía de lo racional, espiritual y del alma sobre lo material-sexual y corporal, sin olvidar que nos encontramos dentro de una cultura patriarcal masculina con su desequilibrio en la relación de los sexos. Otro factor, quizás el más decisivo, tiene que ver con la evolución histórica del ministerio eclesiástico hacia formas más sacerdotales, hacia el culto o el servicio del altar. Se habla aquí de la progresiva clericalización y sacralización del ministerio. En la línea del sacerdocio judío cobra especial importancia el motivo de la pureza cultual. La mezcla de motivos paganos y veterotestamentarios con las concepciones cristianas sobre la virginidad lleva poco a poco a la incompatibilidad entre culto y sexualidad. 1 Cor 7,32 es el texto más citado en favor de la conveniencia del celibato.
Las bases estaban echadas. Doctrinas y prácticas convergían cada vez más hacia la exigencia de un ministerio célibe o continente. La Iglesia pos-apostólica8 hasta el siglo V) aún no sentía la necesidad de imponer por medio de leyes lo que era un ideal y don ampliamente practicados por muchísimos cristianos. La fuerza de la fe sangre de tantos mártires. Pero con Constantino, la Iglesia dejó de ser la perseguida para convertirse una  religión reconocida y con derechos en el Imperio. Y este cambio fue decisivo, también para nuestro tema.


2. EL CELIBATO COMO LEY DE CONTINENCIA EN EL MATRIMONIO (SIGLOS IV-XII)


2.1. La implantación de la ley de continencia (siglos V-VI)
La paz constantiniana cambia el rumbo de la historia de la Iglesia del occidente latino Desde la estructura del poder, la Iglesia empieza a organizarse de acuerdo con la nueva situación. Se va configurando históricamente una Iglesia de clérigos y seglares, cada vez más separados los unos de los otros, y entre las condiciones para incorporarse al estado clerical aparece, casi desde el comienzo, la cuestión del celibato ministerial.
Mucho más que antes, la Iglesia necesita de las leyes para imponer su voluntad y mantener la unidad doctrinal y disciplinaria. Con la ayuda de sínodos regionales y concilios universales trata de dar respuestas a los muchos problemas del momento, y uno de estos problemas iba a ser todo lo relacionado con el matrimonio de los clérigos, y, en especial, con la continencia.
 
El proceso de implantación del celibato como ley de continencia en el matrimonio se hace, en la Iglesia latina, a partir del sínodo de Elvira (306 ó 324). En el Concilio de Nicea (325) fracasa aún el intento de querer imponer la continencia a los clérigos gracias a la histórica intervención del obispo Pafnucio. El Concilio confirma el argumento de la tradición de no permitir el matrimonio después de la ordenación. A partir de Nicea se separan las Iglesias Oriental y Occidental , y las Iglesia Ortodoxas Orientales asumen las definiciones del Concilio de Nicea sin variación alguna
La legislación definitiva, para la Iglesia Oriental, se hace en el sínodo de Trullo (691). Las conclusiones más importantes son: 1. El celibato como tal se exige sólo al obispo  en su condicion de viudo(influencia monacal y motivos
económicos de herencia según la legislación justiniana juegan un papel importante). 2. Se establece la prohibición de casarse después de la ordenación. 3. Se dan prescripciones de continencia para antes de las celebraciones litúrgicas.
Para justificar la exigencia de continencia para los ministros de la Iglesia Occidental, los Obispo de Roma a partir del siglo VI, recurren a los más variados argumentos. Según el Obispo de Roma Dámaso 1 (366-384) por ej., el sacerdote debia guardar continencia porque el pecado de Adán había sido un pecado sexual. Uno de los Obispo de Roma considera incompatible el servicio sacerdotal (celebración del bautismo y de la eucaristía) con el matrimonio. Son bastante generales en aquella época la interpretación sexual del concepto paulino de "sarx" (O carne) y el recurso al motivo de pureza cultural en la comprensión de lo "santo".
El motivo de pureza cultual será, en adelante, el argumento principal para justificar la continencia de los clérigos (cfr. los Obipos de Roma Siricio (384-391) e Inocencio 1 (402-417). La palabra "ley" en relación con la continencia aparece recién con el Papa León (440-461).. El Papa confirma las condiciones para acceder al clero, es decir, que sea hombre de una mujer según 1 Tim 3,2 y que guarde la continencia. Tales condiciones son válidas también para los subdiáconos por ser ministros del altar.
Lo dicho hasta aquí puede explicar sólo la parte visible del "iceberg" de esta problemática. No hay que olvidar que asistimos, durante todo este período, al apogeo de la patrística. El analizar el papel de cada uno de los Santos Padres en la historia del celibato desbordaría por completo las posibilidades de este artículo. Pero ninguno de ellos hace obligatorio el celibato para el Sacerdocio Ministerial En forma de síntesis podemos decir que la era patrística de la Iglesia ha sido uno de los grandes momentos de la historia de la Iglesia al saber unir la pluralidad en la unidad. En una original y, hasta ahora, no superada síntesis entre teólogo y pastor, los Santos Padres supieron dar respuestas a los muchos desafíos teóricos y prácticos de su época. Como hijos de su tiempo participaron de la general preferencia cristiana por la virginidad convirtiéndose muchas veces en sus más apasionados promotores y defensores.
El proceso de encarnación del cristianismo en la cultura grecorromana, magistralmente llevado a cabo por los Santos Padres, hizo que una serie de elementos de la cultura grecorromana llegaran a tener una influencia
a veces demasiado fuerte y no siempre dominada por el cristianismo en su conjunto.
Pensemos en las ya mencionadas doctrinas antropológicas de tipo dualista (Neoplatonismo, Maniqueismo...) y, ante todo, en la moral de la Estoa con su ideal de la impasibilidad ("ataraxia"), que hacen difícil' una justa valoración de la sexualidad y de la corporalidad. Estas fuentes filosóficas dominan finalmente a la Iglesia Latina para exigir el celibato obligatorio después del Año 1.135
A partir de Gregorio 1 (590-604), al preferirse ya la ordenación de célibes, empieza a predominar paulatinamente numéricamente el sacerdote célibe. El Papa vuelve en sus argumentos a los ya clásicos motivos de pureza cultual con clara infravaloración de la actividad sexual. El sacerdote, desde la ordenación, debe tratar a su mujer como hermana y temerla como enemiga.
2.2. Las dificultades en la observancia de la ley de continencia  para Occidente(siglos VI 1-XI1)
En todos los siglos siguientes no hay, prácticamente, una aportación significativa al tema del celibato. Simplemente cabe destacar las continuas llamadas de atención y amenazas de fuertes sanciones de Papas y Obispos en el caso de no cumplir con la exigencia de continencia, lo que puede dar una idea sobre la poca observancia real. Oficialmente se admitía que hombres casados pudiesen ser sacerdotes, y hasta obispos, pero sin vida conyugal. No se les exige la separación matrimonial sino una vida matrimonial separada. Lo mismo se esperaba y se exigía de las mujeres legítimas de los clérigos. Pero en la vida real, ante todo en las zonas rurales, el cumplimiento de la continencia era casi imposible. Para ayudar a los clérigos a llevar una vida de continencia, renace de vez en cuando, ante todo en las ciudades, la tradición de la así llamada vida canónica, un intento de vivir en comunidad entre clérigos.
Cuando, después del siglo oscuro (siglo X.) empiezan a surgir los grandes movimientos de reforma en roma, destacan, por su frecuencia y presencia, ante todo dos problemas: el matrimonio de los clérigos (concubinato...) y la simonía. A partir de siglo XI se agrega también la creciente preocupación por la conservación de los bienes económicos de la Iglesia. El sínodo de Pavía (1022), por ej., ordena tratar a los hijos de los clérigos como esclavos de la Iglesia para evitar así que tuviesen parte en la herencia de los bienes de la Iglesia.
2.3. La "reforma gregoriana" y la promulgación de la ley del celibato en 1139
Con León IX (1049-1054) empieza lo que se iba a llamar la "reforma gregoriana". Se caracteriza, entre otras cosas, por una lucha sin cuartel contra la vida concubinaria de los clérigos. Negativamente afectadas por esta situación se vieron las relaciones entre Roma y Constantinopla. La controversia entre el representante Oriental, el monje Niketas, y el representante del Papa, el Cardenal Humberto, puede considerarse de histórica.
Niketas cuestiona el derecho de Roma a prohibir la vida matrimonial a los clérigos y condena la injusticia cometida contra las legítimas esposas de los clérigos. El Cardenal, para defender la praxis romana, se sirve de una exégesis imposible, como por ej. la de ver, en la frase de Mt 16,24; "el que quiera seguirme, tome su cruz...", una prohibición de casarse dada por Jesús a sus discípulos. Esta será la mas fuerte acusación de los Ortodoxos Orientales para producir la Excomunion del Obispo de Roma en el 1.054.
Con el Papa Esteban (1057-1058) entra el elemento monacal en Roma, otro factor importante en la evolución histórica hacia la ley de 1139.
Un papel relevante en la lucha contra los sacerdotes casados ha jugado Pedro Damiani (muerto en 1072). En su "Liber Gomorrhianus" describe con todos los detalles la vida inmoral de muchos clérigos. Su argumentación teológica en favor del celibato, sin embargo, es de pésima calidad. Cita, por ej., 1 Cor 6,15 (somos miembros de Cristo y no de una prostituta) y Mt 7, 6 (no echar lo sagrado a los perros) para justificar la necesidad de exigir la continencia a los sacerdotes.
Y así llegamos a Gregorio VII (1073 1085), máximo representante entre los Papas de la voluntad reformadora de la Iglesia. Además de la libertad frente a las autoridades seculares intenta conseguir por todos los medios la libertad de los clérigos frente a las mujeres. Su objetivo apunta ya a conseguir que el clérigo no se case. Pero, a la hora de querer imponer las exigencias de continencia, se encuentra con una fuerte oposición como en el Sínodo de París de . 1074, y hasta con violencia como en el Sínodo de Erfurt (Alemania) de 1075.
El Papa invita a los fieles a boicotear las misas de los sacerdotes desobedientes. Durante su Pontificado se extendió la convicción sobre la incompatibilidad entre matrimonio y sacerdocio. Sólo faltaba una legislación para hacerla efectiva. Tal legislación llegaría con Inocencio 11 (1130-1143)., El mismo año de su elección preside el Sínodo de Clermont. Vuelve con toda su fuerza el motivo de la pureza cultual en el canon 4: por ser templo de Dios y santuario del Espíritu Santo, no es compatible con la dignidad sacerdotal el compartir el lecho matrimonial y vivir en impureza.
El Sínodo de Pisa (1135) va más lejos y declara inválido el matrimonio de los clérigos después de la ordenación. Se discute entre los canonistas sobre el alcance universal o no de este Sínodo. En todo caso, el terreno estaba más que preparado para conseguir en el Segundo Concilio de Letrán de 1139 que la ordenación se convirtiese en impedimento matrimonial (canon 7).

A partir de este siglo Roma establece por derecho Canónico la prohibición del matrimonio para los Clerigos, que identificaría la disciplina latina para el sacerdocio ministerial.

 

3. LA LEY DEL CELIBATO COMO IMPEDIMENTO MATRIMONIAL (SIGLOS XII HASTA HOY)


Para la Iglesia de Inglaterra su posición fue siempre de vivir la disciplina oriental por la influencia de San Ireno desde el siglo II, que iluminó casi por  nueve siglos la vida de la Iglesia de Inglaterra, hasta su sometimiento por la fuerza a la Iglesia de Roma después del  siglo XI. Pero gracias a los vientos de reforma en la Iglesia Occidental en el siglo XVI , Inglaterra  recuperó la autonomía e independencia, volviendo a la pureza de las costumbres del periodo apostólico de la Iglesia, a sus raíces en la disciplina del ministerio que San Ireneo imprimió en la iglesia Celta, donde la norma es aplicar los requisitos de san Pablo ( 1Tim. 3:1-7,  Tito 1:5-7 , 1 Cor. 9:4-5) para los Obispos y clérigos, donde el matrimonio ocupa la principal señal del seguimiento a Cristo y el estado de vida célibe define uno de los carismas de la Iglesia para fortalecer el cuerpo de Cristo, pero no el único. 

 

 

OBITUARIO

LA LICITUD DE LA COMUNION DE LOS SANTOS EN LA IGLESIA 

"La iglesia es el pueblo de Dios llamado por Dios a la Fe y a la Obediencia a Él, como pueblo del sacerdocio real de Dios, la iglesia es la manifestación de Cristo en el mundo, es un cuerpo que se extiende más allá del tiempo y del espacio, está formado por todos los creyentes vivos y muertos de todas las edades y lugares, conformada por la Iglesia Militante, que es el cuerpo de Cristo que trabaja en el mundo pero no es del mundo. Por la Iglesia Expectante, que es el cuerpo de Cristo en el Paraíso (purgatorio) y es un estado de purificación y crecimiento espiritual aguardando el Juicio Final. Y la Iglesia Triunfante, que es el cuerpo de Cristo que ha completado la visión de Dios, por la salvación en Cristo. Confesamos firmemente la comunión de los santos que la conforman los tres estados de la iglesia, La Militante, La Expectante y La Triunfante, que se expresa en un compañerismo de alabanza e intercesión mutua, denominándose la comunión de los santos, esta comunión se manifiesta formalmente en la Liturgia de la Iglesia, con la invocación de los santos en gloria, en la intercesión y en la alabanza, en el calendario litúrgico y la memoria de los santos en gloria, y por los fieles difuntos que en la condición de Iglesia Expectante, se fortalece y crece espiritualmente gracias a la oración de la Iglesia Militante, presentadas al Padre Celestial preferencialmente por medio de Cristo en la Eucaristía". (Canon 29 de la Constitución y Canones de Diócesis Anglicana del Caribe y La Nueva Granada.)  

IN MEMORIAM

 

NOS HAN PRECEDIDO HACIA LA CASA DEL PADRE CELESTIAL, Y UNIDOS EN ORACION RECORDAMOS A:

REV. DIACONISA SILVANIA ESTHER CARROLL SCARPATTI 

La Diaconisa Reverenda Silvania Esther Carroll Scarpatti (q.e.p.d) entregó su alma al Señor esta mañana hacia las 11:00 am, quien sólo hace una semanas se consagró al Señor como Diaconisa de la Iglesia para acompañar a su esposo, el Reverendo Padre Javier Antonio Morales Bolivar, en el ministerio.

            

Deja a su esposo el Reverendo Padre Javier Morales Bolivar y a sus hijos Maria Alejadra de 9 años, Daniela de 6 años, Francisco de 5 y Giuseppe Simone de sólo año y tres meses.

Nos unimos a esta tan querida familia y oramos al Señor para que les dé fortaleza en este paso de la Vida.

Bendito sea el Señor!!!

=====//=====

Mons. D. Julián García Hernando

El fundador del Instituto Misionero de la Unidad, pionero del ecumenismo en España falleció en Madrid, el 30 de junio de 2008
 
Mons. D. Julián García Hernando
Mons. D. Julián García Hernando
A los 88 años de edad y casi 50 de activo compromiso ecuménico ha fallecido en Madrid, el 30 de junio de 2008, el insigne ecumenista español, Mons. D. Julián García Hernando, sacerdote segoviano, perteneciente a la Hermandad de Operarios Diocesanos, Rector muchos años del Seminario Diocesano de Segovia, Fundador de la Institución de las Misioneras de la Unidad, Director por más de 30 años del Secretariado de Ecumenismo y de la Comisión de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, Director y Fundador del Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad” y de su revista “Pastoral Ecuménica”, pionero del Movimiento Ecuménico en España y participante durante tres décadas de los más importantes acontecimientos ecuménicos interconfesionales e internacionales.

Al repasar sus actividades ecuménicas sorprende su capacidad de entrega y trabajo y parece imposible que una sola persona haya podido aceptar y realizar tal cantidad de compromisos en el campo de la búsqueda de la unión de los Cristianos. En realidad ha llenado más de cuatro décadas del Movimiento Ecuménico en España.

Nacido en el pueblo vallisoletano de Campaspero el 16 de marzo de 1920 (entonces pertenecía a la diócesis de Segovia), ingresó en el Seminario Conciliar en 1931 y fue ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1943. En 1950 llegó a Segovia como Rector del Seminario, al que colocó, anticipándose a las reformas conciliares, en un nivel verdaderamente avanzado. Durante varios años ocupó la cátedra de Historia de la Iglesia de este centro eclesiástico, que ganó por oposición.

Cuando en 1967 fue constituido el Secretariado Nacional de Ecumenismo le reclamaron para participar como secretario y enseguida, el 16 de octubre de 1968, como director del mismo, cargo en el que permaneció hasta 1998.

Creado en 1968 el Comité Cristiano Interconfesional, fue nombrado D. Julián García Hernando secretario de este organismo, juntamente con el pastor D. Luis Ruiz Poveda, de la Iglesia Evangélica Española. También a lo largo de 30 años sirvió el Comité Cristiano Interconfesional con verdadera eficacia al ecumenismo en España de los años más difíciles de la Transición, como la Ley de Libertad Religiosa de 1967 y la actual de 1978.

Ha asistido a numerosas Asambleas del Consejo Ecuménico de las Iglesias. La última en la que intervino fue la IX Asamblea, celebrada en Porto Alegre en febrero de 2005. La V Conferencia de Fe y Consrtitución, en 1993 en Santiago de Compostela, tuvo lugar en esta ciudad española por iniciativa suya. Esta Conferencia, la última de Fe y Constitución, posiblemente haya sido la de mayor trascendencia hasta el momento.

Don Julián García Hernando, acogedor, comprensivo, defensor de la justicia, de una exquisita sensibilidad ecuménica, ha sido siempre, por su cercanía y defensa de los derechos de las Iglesias protestantes en España, un interlocutor válido con todas ellas. Respetado, querido, reverenciado por protestantes y ortodoxos, su actividad en pro del ecumenisimo en España ha sido siempre efectivo.

Las últimas desafecciones ecuménicas de la jerarquía católica española hacia el Movimiento Ecuménico entre nosotros le causaron grandes sufrimientos. Hasta última hora su entrega a la causa de la Unidad de los Cristianos ha sido total y lamentó mucho no poder asistir ya a la III Asamblea Ecuménica de Europa, en Sibiu, en el verano de 2007, pues había participado activamente en las anteriores de Basilea (1989) y de Graz (1998).

Su falta es entre nosotros verdadera pérdida para el Movimiento Ecuménico en general y especialmente en España, lo es para la Institución “Misioneras de la Unidad” que fundó y dirigió durante casi 50 años, para el Centro Ecuménico que fundó en 1972 y que durante más de tres décadas ha conducido con acierto, para cuantos hemos gozado de su espiritualidad y enseñanza, cientos de personas que han pasado por la formación y oración ecuménica de este Centro Ecuménico en Madrid, tal vez la obra más importante de Mons. D. Julián García Hernando.
Autor: Centro Ecuménico | Fuente: www.centroecumenico.org

--------//--------

  

El "paso" hacia la Casa del Padre del Reverendisimo + Vincent Thakore, Obispo del Sur EU, anunciado por su Familia.
  
El Reverendisimo + Vincent Thakore, rector de St. James Anglican Church, Sandy Springs, Georgia y Obispo de la Diocesis del Sur, expiró el 15 de Abril, 2008 de un ataque masivo al Corazón. A pesar de que en sus últimos años tuvo que lidiar con diabetes e insuficiencia de la función pituitaria, su salud la sostuvo suficiente para su trabajo en varias misiones e iglesias. El Obispo + Thakore nació en India y era de Rajasthan. Su padre fue un reconocido Obispo de India.

 El Obispo + Vincent Thakore fue patriarca de la Diócesis del Sur y San James Anglican Church. El fue el fundador y el Presidente anterior de la Comunión Internacional de la iglesia Anglicana (ACIC) y amigo de numerosas Iglesias, clero y congregaciones a través del mundo. 

 --------//--------

 Monseñor Fray José de la Divina Providencia

(Padre José Jesús Valderrama Pereira)
Entregó su alma a Dios el domingo 11 de diciembre de 2005, fue el fundador de la Obra Apostólica Siervos de San José de Nazareth y la Orden Benedictina de los Siervos de San José y Abad del Monasterio de Getsemaní con domicilio en Rionegro (Santander), era el Vicario Episcopal (Obispo Auxiliar para la Vicaría de los Santanderes y Boyacá). Fue Consagrado al Ministerio del Episcopado el 23 de octubre de 2005 por el Metropolitano de la Provincia su Gracia Michael M. Wright.

 --------//--------

 El Muy Reverendo Padre Ursino Rafael Bernal, quien fungió como Arcediano de la Diócesis, entregó su alma al Señor el 10 de Marzo de 2007 tras sufrir un Cancer de Pancreas con el cual no pudo lidiar. Debemos a él grandes aportes apostólicos y administrativos para la Diócesis. 

COLECTA POR LOS FIELES DIFUNTOS (IGLESIA EXPECTANTE) 

 

ACUERDATE DE TUS SIERVOS OH SEÑOR, SEGÚN EL FAVOR QUE MUESTRAS HACIA TU PUEBLO, Y CONCEDE QUE, CRECIENDO EN CONOCIMIENTO Y AMOR A TI PUEDAN IR ASCENDIENDO DE FORTALEZA EN FORTALEZA, EN LA VIDA DE PERFECTO SERVICIO, EN TU REINO CELESTIAL; MEDIANTE JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR, QUE CONTIGO Y EL ESPIRITU SANTO, ES SIEMPRE UN SOLO DIOS Y VIVE Y REINA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMEN. ( Libro de Oración Común, página 320.)