LA SANTA IGLESIA CATOLICA

DIOCESIS ANGLICANA DEL CARIBE Y LA NUEVA GRANADA.

             En la Familia de las Iglesias Católicas del Occidente

Sede Metropolitana en Inglaterra y Gales-Diócesis de Europa

                     Comunión Internacional de la Iglesia Anglicana - A C I C

   LA VOZ DEL PASTOR: NOS HABLA NUESTRO OBISPO DIOCESANO

 

¿ES CRISTO LO MAS IMPORTANTE DE MI VIDA?

 

                                                       

                                        Monseñor + Victor Manuel Cruz-Blanco

                Obispo Ordinario de La Díócesis Anglicana del Caribe y La Nueva Granada 

Semana Santa

PASCUA DE RESURRECCION

La santa Iglesia Catolica- Diocesis anglicana del caribe y la nueva granada

Ciclo de Pascua

 

2008

 

REFLEXIONES

 

¿Es Cristo lo más importante de mi vida?

 

Semana Santa, una experiencia única

 Una vez más nos encontramos en estos días santos de la Semana Santa, comenzando con el Domingo de Ramos .Sabemos que para algunos esta semana no significa nada especial. Pero para nosotros, que estamos participando en los sagrados misterios de la Semana Mayor, ciertamente que significa mucho. Es que se trata de una invitación del Señor. “Nadie viene a mí si mi Padre no lo atrae”. Además, es una invitación que constituye una experiencia única. Dios desea que sea una experiencia de fe decisiva. Él puede hacer que sea una experiencia única. Lo será en la medida que cooperemos con su gracia.

 

¿Por qué la semana santa de cada año es única? Como nos enseña la teología, la Semana santa no es para recordar algo ocurrido y ya sabido. Como quien dice, “para que no se nos olvide”. ¡Mucho más que eso! La semana santa, como todos los misterios del Señor, los celebramos. Lo vivimos en la fe. La semana santa se vive. Es para vivirla y para vivir.

 

Lo mas importante de esta semana, es Cristo, obviamente. Pero el  instrumento es su Palabra para que las celebraciones sí lo sean. En ese sentido, digo lo que decía un famoso teólogo: “lo que van a escuchar es oro puro”. Naturalmente, no por el instrumento sino porque aquí se ofrece la Palabra de Dios, que es oro puro.

 

 buscar al Señor es importante

 

Hemos tenido una Cuaresma productiva. Con mucha profundidad alrededor de la Liturgia de la iglesia , y muy pronto la Pascua de Resurrección.

 

 Porque “la vida nos ha sido dada para buscar a Dios, la muerte para encontrarlo y la eternidad para poseerlo”. No podemos dejar de buscar a Dios. Nadie queda indiferente ante el Señor. Incluso hasta los enemigos de la Iglesia, no pueden dejar de hablar de Él. Es imposible no hablar de Jesús.

 

Dice la Imitación de Cristo: “.....Quien me sigue no anda en tinieblas” (Jn., 8, 12), dice el Señor. Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta que imitemos su vida y costumbres, si queremos verdaderamente ser iluminados y libres de toda la ceguedad del corazón. Sea, pues, nuestro estudio pensar en la vida de Jesucristo. La doctrina de Cristo excede a la de todos los Santos, y el que tuviese espíritu hallará en ella maná escondido”.

 

Maná escondido. Cristo es nuestro alimento vital. Por eso es necesario ocupar nuestro tiempo en el Señor. Pensar en la vida de Jesucristo. Nunca nos vamos a arrepentir de haber gastado (usado) nuestro tiempo en las cosas de Dios.

 

 

Buscar al Señor es urgente

 

Sí, para eso es la vida: para buscar a Dios. Para conocerlo aquí en esta vida y amarlo antes que sea demasiado tarde. ¡Demasiado tarde! Sí, porque la vida no es corta. ¡Es cortísima! Son minutos los que vivimos, comparada nuestra vida con la eternidad. Y quizá haya alguno que no la aprovechó lo suficiente para lo único que valía realmente la pena: para buscar a Dios.

 

 

Nosotros tenemos nuestro tiempo ahora. ¿Recuerdan cuando éramos niños y nos escondían un tesoro! El tiempo era oro. Otro podía ganarnos. Había que abrir bien los ojos para encontrar la pista.

 

Escuchemos la enseñanza de Jesús: “Les dijo una parábola: « Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?" Y dijo: "Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?" Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios” (Lc 12, 16 – 21).

 

Por eso los cristianos no pensamos que haya que despreciar este mundo porque el que desprecia este mundo desprecia el cielo, ya que al cielo se llega a través de este mundo. Pero hay que saber usarlo como instrumento para llegar al cielo, y no darle otro uso.

 

¿Qué uso debemos darle a este mundo? Ocuparlo en conocer al Señor. “La vida se nos ha sido dada…”

 

Algunos dicen mejor mañana… Mañana, mañana, mañana, ¡cuántas buenas intenciones se quedan en nada simplemente porque se dice mañana!. Mañana, mañana, mañana. Hoy no hay tiempo… No hay tiempo. No digamos nunca eso al dueño del tiempo, que nos ha dado el tiempo suficiente. Él que nos da todo el tiempo del mundo… Y no hay que dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

 

Otros se quejan de que hoy es tan difícil. No como era antes. Añoranzas, nostalgias, de corazones débiles. Para los grandes hoy es el tiempo mejor. Porque hoy estamos vivos, no sabemos si mañana. Hoy Dios nos da la gracia. (No tengamos el pretexto de que otros tiempos fueron mejores). El mejor tiempo es el presente.

 “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir”. No sabemos el día ni la hora, pero llegará. Y hay que estar preparados.

 

“Ni ojo vio ni oído oyó lo que Dios tiene prometido a los que le aman”. Así hablaba san Pablo del cielo. Es decir, lo más hermoso que podamos imaginar no es nada comparado con el cielo. ¡Cómo será! Porque ciertamente hay cosas hermosas en esta vida. Y sin embargo, son nada más que un pálido reflejo de lo que es el cielo.  A veces el hombre se preocupa mucho de las cosas urgentes, pero deja para después las importantes. Y las cosas importantes no se alcanzar a hacer nunca.

 

Esto de aquí es lo importante. Pero también es urgente. Ambas cosas.

 

 

Buscar al Señor es Necesario

 

¿Es necesario buscar al Señor? ¿Nos sirve para algo? “Yo les daré el ciento por uno. Aquí, en esta vida y en la otra. Con persecuciones”.

   ¡Dios multiplica por infinito! Nos da el ciento por uno aquí. En esta vida. “nosotros que te hemos seguido dejándolo todo, qué obtendremos, le pregunta Pedro al Señor. Y Jesús dice: “todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna” (Mt, 19).

 

 

¿Es importante para mí?

 

Pero no podemos quedarnos en generalidades. Sabemos que buscar a Dios es esencial, sabemos que es urgente, que esto trae enormes beneficios. Pero, en esta reflexion nos vamos a preguntar: ¿Es para mí Cristo lo más importante de mi vida? Sin duda que nuestra respuesta –al menos los que estamos aquí- no va a ser negativa.  Pero quizá sea un sí tímido, un sí pequeño. Dios no lo quiera pero puede quizá ser un sí egoísta. Un sí calculado. Un sí arreglado.

 

Hay hermanos nuestros que no ven este misterio infinito de Cristo. En fin, oremos por ellos. Pero nosotros, ¿es Jesucristo la persona más importante de nuestra vida? El hombre está hecho para Dios. Sería absurdo sacar un pez del agua con el pretexto de que pueda respirar mejor. Sabemos que el pez no puede respirar en el aire. Dios así lo dispuso. Pero sabemos también que el hombre está hecho para Dios. Y si lo sacamos de él, nos morimos. Eso pasa. Nos asfixiamos cuando estamos en un ambiente que no es el de Dios. Por eso es necesario preguntarnos, cada uno a sí mismo, no en general sino en particular: ¿Es el Señor lo más importante de mi vida?

 

La pregunta es válida porque el demonio, padre de la mentira, que anda como “león rugiendo buscando a quién devorar”, busca hacernos creer que sí lo tenemos en el centro, cuando en realidad lo hemos ido desplazando poco a poco. Algunas mentiras del diablo son las siguientes. :

 

 

La Sociedad de Consumo

 

Miremos el océano pacífico. Saquemos el agua del Océano Pacífico; tratemos de llenarlo con nuestras cosas… y no lo llenaremos nunca. Es imposible. Eso sucede cuando sacamos a Dios del alma y la tratamos de llenar con tantas cosas que nos dejan vacíos.

 

Jesús nos enseña: “Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.  Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal”.

 

Jesús preguntaba: “¿De qué le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”

 

¿Cómo vencer el materialismo? Dejando un espacio para el Señor. Él es incomparable. Dejarle espacio. Para ser buenos cristianos no hay que hacer muchas cosas sino dejar que Dios las haga. No es llenarse, sino vaciarse.

 

Pueden venir incertidumbres. El mañana, el futuro, la salud… etc. Digamos con santa Teresa: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda, La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta”.

 

 

El hedonismo

 

Hay una voluntad de placer en todo ser humano. Es natural, no es mala, es buena. La capacidad de placer ha sido puesta por Dios en cada uno de nuestros sentidos. El placer del gusto. El placer de la vista. La voluntad de placer, ha sido creada básicamente para estimular funciones vitales necesarias, pero también como parábola que nos eleve a la busca de una fruición infinita y eterna, que sature sin arruinar, que se disfrute con la totalidad del ser y para siempre. La voluntad de placer no es mala. Lo malo es someterse irracionalmente a ella, sin someterla, a ella, a severo juicio, o sea, sin acostumbrarse a decirle, con frecuencia, que no.

 

El hedonismo no es el ambiente del ser humano. Es como intentar que un pez respire en el living de nuestra casa. Lo vamos a matar. Así mueren los que quieren respirar fuera de Dios.

 

Por eso, por ejemplo, sin castidad no hay amor. Los jóvenes que buscan el placer no se enamoran. ¿Qué prefieres? ¿Placer o amor?

 

El Secularismo

 

Vemos en las noticias los especialistas ante todos los problemas… dicen cosas… pero nadie dice la causa principal: Dios es el gran ausente de nuestra sociedad. Pueblos milenarios en Europa que están condenados a la extinción, con una taza de crecimiento inferior al 2, 3 . Ven las causas y nadie nombra a Dios. Nadie nombra la falta de generosidad.

 

Eso es el secularismo: desterrar a Dios de todo.  Han preguntado cuál es el mayor desafío de nuestro tiempo, y dijo que  es “el secularismo, es decir, un modo de vivir y de presentar el mundo como si Dios no existiera, que reduce a Dios sólo a lo privado”. Con esta visión “se daña a la sociedad. Cada uno sigue su propio proyecto, y al final cada uno está contra el otro. Así no podemos vivir”.

 

 

El relativismo

 

El relativismo dice: “La verdad absoluta no existe”. Declara como verdad absoluta que la verdad absoluta no existe. Llama la atención, ¿cómo puede presentar esa verdad, como verdad absoluta si él mismo dice que no hay verdades absolutas? ¿Por qué esa sí y las otras no? Es una contradicción.

 

El relativismo en realidad quiere llegar a esto otro: “Todas las opiniones merecen el mismo respeto” ¿Es esto verdadero? No, por supuesto que no. Todas las opiniones no merecen el mismo respeto. Algunas no merecen ninguno, mientras que otras —las de los expertos en la materia— merecen de ordinario un respeto enorme. Por qué en materia de salud voy al médico y no al ingeniero? Porque la opinión de uno vale más que la del otro.

 

¿Existe la verdad? Cristo nos lo dice: «Yo soy la verdad» [ Ioh 14, 6]. La verdad no es para nosotros una idea, ni un misterio, ni una filosofía, sino una persona que no puede ser, evidentemente, más que Jesucristo.

 

Libertinaje

 

Liberarse de toda atadura no da libertad, sino esclavitud. El que quiere hacer lo que le da la gana, se hace esclavo de la gana, de lo que le apetece o se le ocurre, en definitiva, del animalito que todos llevamos dentro.

 

“Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. « ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos” (Lc 12, 4).

 

¿QUE FORTALEZAS TIENE EL CRISTIANO ?

 

El valor de la Pasión de Cristo

 

Cuánto vale la pasión de Cristo. No hay palabra humana que pueda responder aquello. ¿Por qué es la Pasión de Cristo el hecho más trascendente de nuestra historia?, porque nos salvo, nos redimió, nos dio la gracia, nos hizo pueblo suyo, partió la historia en dos, antes de Cristo después de Cristo.

 

 

 

 

La Maternidad Espiritual

 

Una madre. ¡tal Madre!, viendo la muerte de su hijo, y sin poder hacer nada. Nunca había olvidado lo que le dijo el Anciano: He aquí que este Niño... será signo de contradicción y a ti misma una espada te atravesará el corazón; así quedaran al descubiertos los sentimientos de muchos corazones.

 

Aunque la sangre corría sobre sus ojos y casi lo cegaba, abrió sus ojos y los miró...  Feliz moriría con Él. Con su muerte, la vida de la madre terminaba también. Pero no sucedería así.  Si Jesús moría por los hombres, ella debería vivir para ellos, y Él se la dio a ellos.  Era la última voluntad, el testamento de Jesús.  Nos daba lo más precioso que poseía en la tierra. A ella le daba el objeto de su amor, aquello por lo cual Él moría, su Iglesia. Le ruega a ella que nos ame como a Él, y a nosotros cuidarla como Madre. Era el reconocimiento de la devoción a Nuestra Señora.

 

Jesús nos regala su más precioso tesoro, su madre. Este es el valor de la cruz de Cristo. ¿Para qué está ella?. Ella  nos enseña a amar a Cristo como ella lo ama.

 

 

 

qué hacer para que Cristo sea el más importante.

 

 

Es una alegría muy grande ver cómo, después de días de intensa oración, de celebraciones, una vez más nos volvemos a reunir. Me llena de admiración y gratitud. Antes de ver qué es lo que hay que hacer para poner a Cristo en el lugar más importante de la vida, vamos a considerar, aunque someramente quién es este Jesús. Vamos a hablar de Jesús.

 

Quién es Jesús

 

Antes que nada, tenemos que admitir una declaración de incapacidad. Cuando uno quiere hablar de Cristo, siempre tiene la sensación de que va a defraudar. Que es tan grande, tan hermoso lo que hay que decir, que uno tiene la seguridad que se va a quedar corto. Como en las películas de Jesucristo, que por muy bueno que sea el actor que representa a Jesús, uno dice, “eso no es...” ¡Jesús es otra cosa! Pero peor sería que no habláramos de Él. Nunca ha habido en la historia humana alguien tan admirado como Jesús de Nazaret. Los grandes de la historia, los grandes genios, los grandes filósofos, los grandes artistas... todos ellos tuvieron sus días de gloria, y son admirables. Mucha gente los admira a ellos o admiran sus obras.

 

Pero con Jesús pasa algo diferente. No sólo es admirado sino que además es amado. Nadie ha sido tan amado como Jesús. Y eso que hace dos mil años que murió y aún se le recuerda  y se le imita.

 

Nosotros creemos que nunca ha habido ni habrá alguien tan grande como Jesús de Nazaret. ¿Quién es éste que ha generado tanta admiración y amor? Veamos por partes. Su inteligencia, por el testimonio de los evangelistas, era deslumbrante. A menudo puesto a prueba por los sabios de su época, como los fariseos, sale siempre victorioso. Como cuando le presentan una mujer sorprendida en adulterio. La ley mandaba que fuera apedreada. Si Jesús aprobaba su muerte, ¿en qué quedaba su misericordia? Y si no la aprobaba, ¿dónde quedaba su fidelidad a la ley? Era un callejón sin salida. Pero dice, “que tire la primera piedra el que está libre de pecado”. Brillante. La gente decía, “nadie habló antes como él” (Jn 7, 41).

 

Cristo era valiente. ¡Cómo se enfrentó con los mercaderes en el templo! Él sólo. Al mismo tiempo era amable, dulce, cariñoso, tierno. Los niños se le colgaban. “Dejen que los niños vengan a mí”. Jovial, alegre, positivo. Amistoso. No aparece en el evangelio ningún pasaje riendo. Pero tiene que haber sido muy simpático.

 

Jesús podía conocer a las personas con una penetración sorprendente, como cuando descubre las malas intenciones secretas de quienes murmuraban contra él (Lc 5, 21 – 22) o de las debilidades de sus propios discípulos (Lc 9, 46).

 

Jesús se nos revela como una persona que ha amado sin condiciones. Jesús en su vida dio muestras inigualables de amor. Toda su vida fue para amar: enfermos, ciegos, muertos (Lázaro), inválidos, se beneficiaron de su amor. Su misericordia no tenía límites. La acompañó con milagros asombrosos. Dio de comer a una multitud de miles de hombres, mujeres y niños (Jn 6). Devolvió la vista a los ciegos, y la vida a personas que –como Lázaro- llevaban varios días de muertos. Y finalmente, llevó al extremo el amor por toda la humanidad al morir perdonando a sus verdugos en el suplicio más cruento, el de la cruz.

 

Pero no sólo los que estaban enfermos del cuerpo, también los del alma: multitudes que iban donde él para escucharlo. Muchos que se sentían lejos de Dios, por sus muchos pecados, al contacto con él y su misericordia, se sintieron como que habían nacido de nuevo: Juan 8 nos habla de la mujer adúltera. El caso de Zaqueo.

 

Pues bien, Jesús también ha querido amarnos a todos nosotros. Nosotros no somos dignos, pero Él nos quiere amar. Quizá no tengamos alguna enfermedad del cuerpo. Pero sí del alma. Muchas veces tenemos comportamientos que nos hacen mal al alma, y que no sabemos cómo cambiarlos. Jesús quiere ofrecernos su amistad. Quiere sanarnos con su amor. “A ustedes no los llamo esclavos sino amigos, porque el esclavo no sabe lo que hace su señor” (Jn 15). “He venido a traer vida y vida en abundancia” (Jn 9). Hemos aprendido  que Cristo ha dado la vida por sus amigos. Para confirmar sus palabras, Jesús resucita. Y se le aparece primero a la discipula Maria Magdalena, proclamando asi la licitud del ministerio de la mujer, Esto ni los mismos discípulos-apostoles lo podían creer. El mismo Jesús se les apareció y tuvo que convencerlos a ellos, antes que a nadie. Verdaderamente Jesús era el hombre divino, el Dios humano.

 

¿Quién es éste? La convicción de los cristianos es que este hombre, más que un hombre maravilloso, no era tan solo un hombre, sino el Dios verdadero. Él mismo lo dijo. Ni Buda, ni Confusio, ni los filosofos de todos los tiempos pretendieron ser dios. Cristo sí. Cuando está con Caifás y le fallan los testigos falsos: “Dinos si eres hijo de Dios”. Jesús responde: “Tú lo has dicho”. Además, ninguno de ellos resucitó.

 

Una vez ante Napoleón se cuenta que se presentó un hombre que quería fundar una nueva religión. El emperador lo escuchó atentamente, todos sus planes. Y finalmente le dijo: bien, pero muérase y resucite al tercer día, y después podemos seguir conversando.  

 

No hay en la historia nadie a quien se hay amado tanto como a Cristo. Nadie más digno de ser amado. Porque Cristo no sólo era un hombre maravilloso, además, era Dios.

 

Conclusión: hay que creer

 

Lo primero, hay que creer. Hay que tener fe. “Es imposible no tener fe y agradar a Dios”. Lo dice la Escritura. Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este sicomoro: arráncate y échate al mar” y os obedecería” (Lc l7, 5 – 6). “Si tienen fe como un grano de mostaza, dirían a este monte (…) y nada… Luego no existen obstáculos insuperables para el que tiene fe!

 

Un poco de fe puede mucho. “Ningún filósofo antes de la venida de Cristo, aun con todo su esfuerzo, puedo saber acerca de Dios y de las cosas necesarias para la vida eterna lo que después de su venida sabe cualquier viejecilla por medio de la fe. (Sto. Tomás).

 

San Vicente de Paúl sentía esta tentación contra la fe. Cuando le asaltaba la duda, se decía enérgico: - ¡Creo! ¡Creo!... Y acompañó sus palabras con un gesto expresivo. Escribió en un papel el Credo. Lo plegó, lo cosió dentro del bolsillo, y cuando el asaltaban las dudas, echaba la mano al bolsillo, apretaba el papelito misterioso, y, como decimos con nuestro lenguaje vulgar, el demonio de la duda tenía que huir con el rabo entre las patas

 

Se atribuye a Lope de Vega este soneto tan hermoso: “¿Yo para qué nací? Para salvarme. Que tengo que morir es infalible. Dejar de ver a Dios y condenarme, triste cosa pero posible. Posible. ¿Y río, y duermo y busco holgarme? Posible ¿y tengo amor a lo visible? ¿Qué hago? ¿En qué me ocupo? ¿En qué me encanto? Loco debo ser si no soy santo”.

 

No hay decisión más acertada que buscarla con toda el alma. “La única tristeza es no ser santo”, decía León Bloy. Para alcanzar la santidad es necesario tener una “determinada determinación”, como decía Sta. Teresa de Ávila.

 

El que quiera incrementar este santo deseo deberá pedírselo incesantemente a Dios, ya que él mismo dijo: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Por que todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mt 7, 7 – 8). ¿Por qué aún no hemos logrado alcanzar la santidad? Simplemente porque no se la hemos pedido lo suficiente. También debemos pedírselo incesantemente, con una oración humilde, confiada y perseverante. Ese deseo debemos renovarlo constantemente

 

Y fe en Jesús. No en cualquier otra cosa. Creer en Dios significa no creer en otro. Por ejemplo: los horóscopos, el tarot, o poner más confianza en el dinero que en la providencia. “Jesús es el camino, la verdad y la vida” (Jn 14). Para nosotros los cristianos, Jesús es el único camino para alcanzar la plenitud de la vida. “Uno sólo es el mediador entre Dios y los hombres” (Tim 3, 15). Porque, tal como él mismo lo dijo, “el que me ve, ve al Padre”.

 

He ahí el realismo de nuestra fe. No es suposición, hipótesis. Es realismo. Una persona concreta. Por eso, la actitud fundamental que se ha de tomar frente a Jesús es el de la fe. Creer en él. Adhesión vital a él y a su doctrina. La fe es un don de Dios, que Dios quiere siempre dar al que se lo pide. Lo anterior lo podemos desglosar en dos verbos: conocer y amar a Jesús. En efecto, toda la vida cristiana consistirá en conocer a Jesucristo y amarlo. Conocer a Jesucristo. ¿Cuál es el camino para conocer al verdadero Jesús? Nosotros sabemos de Jesús gracias a la predicación de la Iglesia. Los apóstoles predicaron y algunos escribieron los evangelios o algunas cartas para los cristianos. Es el Nuevo Testamento, la segunda parte de la Biblia. Un cristiano debería tener siempre una Biblia en su casa. Y no sólo para adorno para hacerle las tareas de religión a su hijo. Amar a Jesucristo. ¿Cómo puedo demostrar mi amor a Jesús? Jesucristo mismo dijo que “quien me ama guardará mis mandamientos”. Y los mandamientos se pueden resumir en dos. Amar a Dios y amar a los hermanos.

 

 

 hay que Vivir la fe

 

La fe nos ha sido dada para vivirla. El cristianismo no es una teoría, una doctrina. Es una vida.

 

Hay un enemigo en el camino: el demonio: El demonio nos tienta especialmente contra la fe. Y lo hace con apariencia de bien. Que te vas a cansar. Que te va a ir mal en la universidad. ¿Pero acaso vamos a creer que Cristo nos va ha poner tristes? ¿Nos va a amargar la vida? ¿Vamos a acomplejarnos por seguir al Señor? Entonces quiere decir que Cristo es la fuente de la amargura lo cual es completamente falso. Cristo es el hombre nuevo, el perfecto. Algunos creen que Dios nos quita tiempo para las cosas de la vida. Todo lo contrario. . Un estudiante que viene a misa, que reza, obviamente que Dios lo va a ayudar.

 

Que torpeza más grande cuando un padre o una madre con el pretexto de que el hijo tiene que estudiar más, le prohíbe que venga a ver al Señor. ¿Por qué no le dice entonces que deje de dormir las ocho horas? La misa dura media hora, pero se la prohíbe, ¡pero el legítimo sueño, el descanso, el comer y tomar once… no! No es justo esa persona con Dios, que nos presta vida y salud. No es justo esa persona y no sabe el bien que se está privando. Tantas personas que ustedes mismos conocen que estudiaron y estudiaron y después se pusieron a trabajar frenéticamente y cuando la madre está anciana, allí la dejan abandonada. ¿Y por qué? Claro, a veces esas mismas madres sólo le enseñaron a sus hijos a estudiar y se les olvidó enseñarles a ser agradecidos con Dios. Si eso no se enseña, si no se aprende a agradecer a Dios, ¿qué esperanza pueden tener de que sean agradecidos de sus padres, que son menos que Dios? 

 

Hay venenos que quieren matar la fe. Veneno de la vanidad, del tener y tener, veneración de la avaricia. Veneno de la duda. Veneno del libertinaje…Si nos encontramos que hemos caído en estos venenos, no tengamos miedo. Dios no nos va a retar. No nos va a castigar, nos va a recibir con un cariño infinito en el sacramento de la reconciliación. Desde que Jesús cayó tres veces no debemos dudar que nunca nos va a condenar por haber caído. Lo que no podrá perdonar es si no queremos ponernos de pie.

 

 

 

 

 

 

Alimentar la vida de fe con los sacramentos

 

¿Cómo se alimenta la fe? Con lo sacramentos, agua de bendición ante cuyo contacto hace reverdecer tu alma. Con razón los santos afirman: “En cuanto una persona frecuenta los sacramentos, el demonio pierde todo su poder sobre ella”.

 

Si a un sacerdote le propusieran cambiar un día la celebración de una misa por todo el oro del mundo, tendría que decir que no, porque la misa vale infinitamente mucho más que todo.

 

"El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote" (San Francisco de Asís).

 

Para la santificación de nuestras vidas, la santa Eucaristia (la Misa) se convierte en el medio más eficaz. “ denme un sacerdote que aprecia con todo el corazón la celebración diaria de la misa, preparándose adecuadamente, ofreciéndola bien, viviendo la gracia de la Misa, y te digo que ese sacerdote estará listo para el encuentro con Dios el mismo día que se muera. “

 

Los frutos de la santa Eucaristia se nos hacen efectivos en la medida de nuestro fervor. Santa Teresa cuando escuchaba las campanas del reloj en el convento decía, “ya me falta menos para la misa, ya me falta menos...” Contaba los minutos!

 

“El primer método para que uno vaya siendo cada vez más bueno «es hacer buenas confesiones y bue­nas comuniones». Los santos han recurrido a este sacramento más que nadie, aún cuando podría parecernos que ya no la necesitaban. A quién de nosotros no le gustaría escuchar de labios de Cristo: “Ten confianza, hijo mío: tus pecados te son perdonados” (Mt, 9, 2)? Lo mismo que es el bautismo para quien no lo ha recibido, es la confesión para los cristianos. Quien ha tenido la desgracia de pecar gravemente, si quiere salvarse, no tiene más remedio que confesarse para que se le perdonen sus pecados.

 

Vivamos la fe con vida eucarística. Hagan la prueba: vean la vida de cualquier santo y se van a encontrar siempre con esto: vida eucarística, vida mariana, vida apostólica, o sea, trabajar por los demás. “la eucaristia es mi vida. Y mi vida una mi eucaristia prolongada”.  Jesús es el “maná escondido”. Qué locura si él no está. Pero más locura sería sabiendo que está (como nos enseña la fe) y no venir a adorarlo.

 

¿Lo buscamos? Misa Dominical o diaria, vivimos la liturgia de la iglesia?. de acuerdo con lo que Dios nos pide a cada uno?.  Cuando una persona ha descubierto que Jesús está en la Eucaristía, la vida cambia por completo.

 

 

Vida de oración

 

Pensemos si nuestra vida está centrada en Jesús. Pensemos si estoy dispuesto para que este año pueda  Él brillar en mi vida…. “Brille vuestra luz…” no se puede ser luz sin Jesús. ¿Es la primera preocupación del día saber si voy a poder venir a la misa? ¿La oración, cuánto tiempo le daré al Señor hoy? Y cada día.

 

La oración de la Biblia. La Biblia no se lee, se reza. San Jerónimo, un padre de la Iglesia que dedicó gran parte de su vida a estudiar la Biblia, decía: “desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo”. La mayor de las ignorancias es desconocer las Sagradas Escrituras. (Santo Tomás). San Gregorio Magno decía más o menos lo mismo: “Una carta del Dios omnipotente a su creatura". Y también: “Cada minuto que dedicas a leer la Palabra de Dios el paso seguro que te acerca a la Verdad Divina”

 

Vivir la fe en la Iglesia

 

“Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla” (Ef 5, 25 – 26). No hay otro medio para ser mejor cristiano que vivir en la Iglesia. ¿Cuál es el mejor modo de aprovechar los tesoros de la Iglesia ? Imitad a los santos que ellos imitan  Cristo (1Cor11:1)

 

A la Iglesia pertenece la Madre del Señor, la Bendita Virgen María. “Todos los santos han sido devotos de Nuestra Señora”, decía San Buenaventura. De Maria nunquam satis. En efecto, "María no ha sido aún alabada, ensalzada, honrada e imitada como se debe. Merece aún mejores alabanzas, respeto, amor y alabanza

 

A la Iglesia pertenecen los santos. En un antiguo cementerio cristiano de Roma, en las catacumbas, se puede leer hasta el día de hoy: “San Pedro y San Pablo, ¡rueguen por mí!”. La fe en el poder de intercesión de los santos era, ya en la antigüedad, enorme.

Y después…

 

Y después de eso, simplemente vivir amando.  Porque el amor es  lo más grande, lo más valioso. Y de amor está llena la obra de Dios. Cualquier obra cristiana que realicemos con amor, está tocada por la gracia del Espíritu Santo

 

En esto conocerán todos que son mis discípulos, si tienen caridad entre ustedes” (Jn. 13, 35).

 

Y la caridad traerá paz.

 

El Metodo Seguro

 

Recuerda el Buen Consejo de la Madre del Señor: la Bendita Virgen Maria :      Haced Todo lo que mi Hijo Os Ordene”.

Este es el metodo seguro para que en esta Pascua de Resurreccion , Cristo sea lo mas importante de mi vida.

 

 

 

    Monseñor + Víctor Manuel Cruz Blanco  

 

 

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Monseñor + Victor Manuel Cruz Blanco

Obispo Diocesano Diócesis Anglicana del Caribe y La Nueva Granada

           ORIGEN DE LA IGLESIA CATOLICA ANGLICANA

Nuestro origen se remonta a la Gran Comisión que Nuestro Señor Jesucristo dio a sus Apóstoles: "Id y predicad el Evangelio".

                                                 

El Cristianismo llegó a las Isla Británicas a mediados del año 65 D.C a través de las rutas y caminos del Imperio Romano. La antigua tradición consigna que San José de Arimatea llevó el Santo Cáliz de Nuestro Señor Jesucristo (Santo Grial) a la Isla de Avalon en la costa occidental de Britania (hoy Inglaterra), en ese sitio se edificó la Abadía de Glastombury en recuerdo solemne de dicho suceso. Una tradición muy antigua afirma que poco tiempo antes San Pablo habia predicado en Britania, antes de su última prisión y muerte, a su paso por España (Rom. 15 : 24), conformandose de esta manera la Iglesia Católica en Britania. 

                              MISION DE LA IGLESIA  

La Iglesia ha sido comisionada por Jesucristo mismo y asegurada por el Ministerio Apostólico para llevar el mensaje de Salvación a todo el mundo.

Estamos Llamados a ser Testigos de Cristo, nuestra misión es servir a los necesitados a través de la predicación, enseñanza y sanación espiritual.

El camino cristiano es el camino de la Cruz, y todo cristiano está llamado a vivir en íntima relación con Cristo, expresando el amor de El al prójimo y restaurando la verdadera comunión con Dios.

                                       SACRAMENTOS

 

"Los Sacramentos son signos objetivos y efectivos de la continua Presencia y Gracia Salvífica de Cristo, y los medios pactados para trasmitir su Gracia". (Afirmación de San Luis)

 "En la Iglesia de Cristo hay siete Sacramentos: Santo Bautismo, Confirmación, Santa Eucaristía (Cena del Señor), Penitencia o Confesión Sacramental, Santo Matrimonio, Sagradas Ordenes y Santa Unción. El Santo Bautismo y La Santa Eucaristía son ordenados por Cristo como esenciales, debido a que deben ser recibidos por todos los fieles de cualquier condición y estado de vida como requisito de salvación". (Catecismo extenso de la Diocesis Anglicana del Caribe y La Nueva Granada).