LA SANTA IGLESIA CATOLICA
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en todas las cosas CARIDAD
San Agustin de Hipona, Siglo V
Nosotros creemos que la Biblia es la Palabra Revelada de Dios. Los Católicos Anglicanos creemos que "las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son el auténtico historial de la revelación misma de Dios y su actividad Salvadora, y que sus demandas morales son revelación válida para todos los hombres y para todos los tiempos.
Nosotros creemos que los credos antiguos, el de los Apóstoles, el Niceno y el Atanasiano, expresan la Fe de la Iglesia y deben ser comprendidos en la forma en que están escritos.
Creemos en la Sagrada Tradición de la Iglesia que está contenida en todo lo definido en los Siete Concilios-Ecuménicos de la Iglesia Indivisa, en los siglos IV a VIII, y que en estas definiciones dogmáticas se encuentra el Magisterio de la Iglesia explicado por los Santos Padres y Obispos de la Iglesia Antigua.
Creemos que los postulados de la Ortodoxia Católica han sido preservados para el cristianismo Occidental, en estos últimos tiempos, en la Declaración Doctrinal de la Afirmación de San Luis, de Septiembre 14 al 16 de 1977, asegurando el movimiento continuante Anglicano y la conformación de la Provincias Anglo-Católicas en Inglaterra y el resto del mundo.
Es el dicho común de personas que no conocen el Anglo-Catolicismo,(el Anglicanismo) que han sido caprichosamente mal informadas, o bien por las razones que sean pretenden hacerle sombra, que el rey Enrique VIII de Inglaterra fue el "fundador" de
En
El Anglo-Catolicismo y sus afines, son términos estrictamente teológicos y eclesiales. El Anglicanismo, como cuerpo eclesial, se ha extendido por todo el mundo, y hoy se le conoce por Las Iglesias Anglicanas, o sea, el conjunto de Iglesias que originalmente (hasta 1.978) estaban en comunión con la antigua sede de Canterbury, cuyo primer arzobispo fue San Agustín de Canterbury, enviado a Inglaterra en el año 597 por el papa Gregorio Magno. Las Iglesias Anglicanas, y que hoy están reunidas en varias Comuniónes y Provincias, tales como la de Canterbury (conocida hoy como
RAIGAMBRES HISTÓRICAS
No hay certeza ni luces de cómo el Cristianismo llegó a las Islas Británicas. Hay varias leyendas al respecto y, posiblemente, la más creíble es la de que un legionario romano(alrededor del año 60 d.C..), convertido al Cristianismo, con la evangelizaciion de San Pablo y despues las evidencias del viaje de Jose de Arimatea a las Islas Britanicas, llegara y se instalara a esas playas y comenzara a predicar iniciando la primera congregación cristiana y celebrando los oficios religiosos(El Culto Eucaristico) en Britania (2). De todas formas, lo cierto si es que, cuando en el año 314 d.C., se celebrara el Concilio de Arles (Francia) hay irrefutables evidencias históricas de que varios obispos llegados de Britania, pagaron sus gastos de viaje. Y cuando San Agustín de Canterbury fuera a hacer obra misionera a
En el año 596, el papa Gregorio escogió a Agustín, uno de sus monjes y a la sazón prior de monasterio, para encomendarle la misión de presentar a los bretanos la tradición del Cristianismo continental y traerlos a su regazo. Agustín y sus acompañantes monjes evangelizadores, encontraron una afectuosa bienvenida en Kent, de parte del rey no cristiano Ethelbert, cuya esposa Bertha era cristiana, hija de uno de los reyes francos. Fue así como la labor de Agustín y sus monjes se hizo muy llevadera; las conversiones y los bautismos eran numerosos. En el otoño del año 597 d.C., Agustín se desplazó a
Con el correr de los años, los asuntos eclesiales en Inglaterra empiezan a cobrar cierta tirantez, pues son dos culturas las que están operando, la heredada de Roma y la celta o irlandesa. Varios asuntos reclamaban solución, entre otras cosas, concertar la fecha para la celebración de
Sigue la marcha de la historia, y a raíz de la desdichada división del Cristianismo Occidental del Oriental, en el año 1184, el rey de Inglaterra lanzó la proclama llamada comúnmente "
EL PRINCIPIO DE "SUPREMACÍA REAL"
En el año 1199 llega al trono inglés el Joven Juan I. Su inmadurez e inexperiencia política, unidas a su irascibilidad e insolencia, le hacen inepto para gobernar. En actitud un tanto infantil se opone al nombramiento de Stephen Langton como arzobispo de Canterbury, designación que hizo el papa Inocencio III, y esto obligó a Roma a poner a Inglaterra en entredicho. Más tarde, en 1209, Juan I recibe la excomunión del Obispo de Roma y, por presiones políticas subterráneas, Francia amenaza con la invasión. Ante esta situación, en el año 1213, Juan I se somete a la jurisdicción romana y, como con secuencia, la nación inglesa se convierte en feudo romano. El pobre Juan I muere en 1214 batallando a los franceses. La nación se sume en confusión y desconcierto y el pueblo de
Por fuerza de las circunstancias socio-económicas, en 1213 los cristianos de
El Parlamento inglés continúa aprobando leyes que, poco a poco, van sustrayendo la autoridad del papa de Roma en las Islas Británicas, hasta llegar al punto de que, en el año 1400, los tribunales eclesiásticos ya no podían ejercer recursos de casación a Roma; el impuesto que Inglaterra pagaba al papa, llamado "denarii S. Petri” o "Peter`s Pence", ya no tenia vigencia y todas las instituciones docentes de las Islas Británicas estaban ahora bajo el control de
La supremacía real la estatuye una ley aprobada en 1534, durante el reinado de Enrique VIII y luego revisada bajo el reinado de Elizabeth I en 1559, la cual ratifica al rey y sus sucesores el título de"único y su premo gobernante de este reino y de todos los otros dominios y países bajo su Alteza, así como también de todas las cosas espirituales o eclesiásticas y asuntos temporales(7). La supremacía real es la confirmación del nacionalismo británico, el repudio de toda interferencia extranjera en los asuntos políticos y religiosos del reino y la confirmación de que el monarca es el responsable ante Dios del bienestar de
EL REY ENRIQUE VIII
Corresponde ahora traer la figura del rey Enrique VIII, quien llega al trono inglés en el año 1532. Las incidencias de su intervención real las trazaremos a grandes pinceladas, pues lo que cabe recabar es que las acciones legales de este monarca se basaron en el principio de supremacía real ya expuesto, y que a la sazón era asunto que motivaba agrias pugnas en el continente europeo.
Enrique Vlll no fue un angelito con alas, ni mucho menos; fue un individuo paradójico y lujurioso que tenía dos grandes amores:
Teniendo apenas diez y ocho años de edad, el 1 de junio de 1509, Enrique VIII contrajo matrimonio con Catalina de Aragón, de veinticuatro años de edad, nacida en Alcalá de Henares (España), hija de los Reyes Católicos Fernando II e Isabel I, y tía de Carlos V de España, a la sazón Emperador del Sacro Imperio Romano. Este imperio ya empezaba a vislumbrar su ocaso, debido al nacionalismo que cobraba fuerza en las naciones europeas. No obstante, el poderío de Carlos V era todavía muy importante -acaso mayor que el que tuviera Carlomagno- hasta el punto de que dominaba por completo la misma Iglesia. De aquí que el emperador encontrara en el papa de Roma su decisivo defensor. Catalina de Aragón se había casado con Arturo, hermano mayor de Enrique VIII. A la muerte de aquél, se acordó el casamiento de la reina viuda con Enrique. Para lograr este segundo matrimonio, el papa Julio II hubo de conceder a Catalina una dispensa especial, pues tanto la ley canónica como
Transcurrieron diez y ocho años de matrimonio entre Catalina y Enrique sin que la pareja real tuviera un hijo varón que pudiera suceder a su padre en el trono, como era la costumbre de aquellos días, pues de los tres varones y dos mujeres que habían nacido, todos murieron en la infancia, a excepción de María quien, en años posteriores, jugaría un no muy plausible papel en la vida real inglesa.
Para estas fechas, Enrique VIII tenía como amante a Ana Bolena, cortesana muy atractiva y con parientes de bastante influencia política. El rey cree que Ana le habría de solucionar el problema de la sucesión, pues Catalina contaba ya con 40 años de edad y pensaba que eran pocas las posibilidades de concebir un hijo varón. Entonces Enrique VIII solicitó al nuevo papa, Clemente VIl, que declarara la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón( 10). Y arguyendo que el papa Julio II no tenía ninguna autoridad para haber concedido a Catalina la dispensa para casarse con él, toda vez que esto contravenía
Después de una serie de luchas legales, el recién consagrado arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer (1489-1556) sugirió que el problema se sometiera para su estudio y opinión a las universidades inglesas y a algunas del Continente europeo. El resultado fue que la mayoría de las universidades opinaron a favor de conceder al rey Enrique VIII la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón. Ahora Enrique necesitaba el apoyo decidido del Parlamento, y durante los años
Ahora, como Iglesia nacional, el arzobispo Cranmer declara la nulidad del matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón, y seis días más tarde el rey contrae matrimonio con Ana Bolena. De ahora en adelante, la vida personal del rey Enrique VIII es un tanto errática, cruel y borrascosa; el poder político lo embriagó y su conducta fue harto censurable. Se casó sucesivamente con Juana Seymour, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr.
Pero con todo y lo reprobable de la conducta personal de Enrique VIII, que censuramos con firmeza, lo que nos corresponde recalcar, una y otra vez, es que él rey Enrique Vlll no “'Fundo" "
Reduciendo a términos breves las incidencias del reinado de Enrique Vlll, diríamos lo siguiente:
Es en el reinado de Elizabeth I,, allá en el año. 1558, cuando se puede decir en verdad que empieza la reforma de
Entonces, ¿qué fue lo que surgió durante el mandato de Enrique VIII? Podríamos simplificar la respuesta en los tres aspectos siguientes:
1.
2. Surge una nueva forma constitucional de gobierno, que es. tan válida para
3. Se opera un cambio definitivo entre las relaciones Iglesia-Estado debido a que:
a) Por primera vez empiezan a funcionar los tribunales civiles simultáneamente con los tribunales eclesiásticos; se codifica la ley civil inglesa.
b) Emerge la idea de que
Ante el contexto histórico expuesto, no cabe en mente sana decir que Enrique VIII fue el "fundador" de
La tradición viva interpreta el mensaje de
Ahora bien, la tradición viva, como el dogma o
El divino Logos es principio de unidad, de finalidad, de racionalidad. Esa inhabitación en la creación del Logos divino informa en la mujer y en el hombre la conciencia y la razón por medio de la cual percibimos el bien y el mal. Pero este conocimiento es limitado y mezquino, hasta tanto la revelación no venga a purificar la conciencia y la razón de aquellas cosas que las manchan y denigran. Por tanto, en el Anglicanismo, tanto la razón humana como la tradición viva, avaladas por la divina revelación, juegan un papel muy importante. En suma, la estirpe apostólica del Anglicanismo -como también lo es de los otros cuerpos católicos- reposa en una especie de triángulo tenso y balanceado:
No negamos que en la familia de Iglesias Catolicas del Occidente, denominadas las Iglesias Anglicanas ha habido teólogos que han enfatizado una de las partes del triángulo, pero el que haya escrituristas, tradicionalistas y racionalistas, en las Iglesias Anglicanas , indica esa nota genial anglicana que permite libertad de métodos para hacer teología, los cuales enriquecen la vida de
UNA NOTA SOBRE EL EPISCOPADO HISTÓRICO ANGLICANO
E! Anglicanismo ha preservado el tesoro del episcopado histórico y esto le ha costado fuertes criticas de algunas confesiones protestantes cristianas. Siguiendo la tradición viva, el episcopado no es más que una forma de gobierno de
En el Anglicanismo se es consciente de que el Cuerpo de Cristo está fracturado, pero no hay amputaciones. Mientras viene el kaíros divino, cuando las partes del cuerpo serán soldadas, el Anglicanismo sigue fiel a su vocación ecuménica, orando y laborando para alcanzar resultados que posibiliten nuevos horizontes para restaurar la unidad perdida. Mientras tanto, los fieles de las Iglesias que forman las Iglesias de Tradicion Anglicana, entre las que se encuentra
Un problema serio en las latitudes latinoamericanas y en la Península Ibérica, respecto a algunos escritos históricos sobre la Iglesia cristiana, ha sido que no pocos autores católico-romanos, quienes han predominado con todo su peso literario, por información equivocada o con intenciones oblicuas, han deformado hechos históricos eclesiales y los han manipulado a la conveniencia de su Iglesia. Esta obnubilación histórica ha repercutido en escritores que, sin adherirse ciegamente a dicha Iglesia, han bebido indiscriminadamente de las fuentes turbias ya mencionadas, sucediéndose así una cadena de errores y tergiversaciones históricas. Lo lamentable, y a veces gracioso, es que Roma y sus interventores han sido los "buenos" y los otros los "malos " de la película histórica. Afortunadamente, el Concilio Vaticano II ha sido una especie de correctivo, pero todavía leemos o escuchamos en tos medios de comunicación social rastros de esta descaminada información. Por ser el asunto que encabeza estas líneas uno de los que ha sufrido ataques y deformaciones históricas, es por lo que hacemos las siguientes reflexiones, animados únicamente por la idea de colocar los hechos en su sitio real, ofreciendo de esta forma la verdadera imagen católica y apostólica que le corresponde al Anglicanismo en el concierto de las Iglesias cristianas. Cuando algún Cuerpo cristiano afirma que es parte de la Iglesia Católica de Cristo, una de las pruebas de su veracidad radica en la Sucesión Apostólica, pues sin ella no puede haber Ministerio Católico Sacramental(sacerdocio ministerial). El ministerio profético(sacerdocio de los fieles), el de la Palabra, lo pueden ejercer todos los bautizados. Para el mejor entendimiento de nuestro discurso, de entrada diremos que el concepto de Sucesión Apostólica en la Iglesia Católica de Cristo, es el que se deriva directamente de los Apóstoles quienes, a su vez, lo recibieron de Cristo y luego lo transmitieron sin intermisión a obispos que, hasta nuestros días, lo han preservado celosamente. Entonces, la posesión de la Sucesión Apostólica y la preservación de la Fe Católica,(La Ortodoxia) es lo que diferencia a las Iglesias de línea Católica (como es el caso de la Iglesia Anglicana) de las otras confesiones cristianas a las que, desafortunadamente, las contingencias de la Reforma Protestante del siglo XVI les separó de dicha sucesión. Las Iglesias de la Tradicion Anglicana han tenido que sufrir violentas críticas de quienes no comulgan con la posesión de este tesoro que ha legado la Tradición Viva, como también han tenido que enfrentarse a quienes niegan la validez de sus órdenes sagradas, blandiendo argumentos viciados de nulidad histórica. El Anglicanismo se aferra a la creencia de que la Consagración Episcopal Apostólica es la piedra angular de la estructura eclesial. Es un hecho histórico indiscutible que los obispos de la antigua línea apostólica mantuvieron la Sucesión Apostólica en la Iglesia Católica inglesa, antes del siglo XVI, durante los difíciles momentos de la Reforma Protestante continental y después de ella hasta nuestros días. Pero como justamente esto es lo que han puesto en tela de juicio, particularmente los hermanos de la Iglesia de Roma, es necesario, por ello, hacer florecer la verdad de los hechos. -I- A raíz de la muerte del adolescente rey Eduardo VI (1553) accede al trono su hermana María Tudor, hija del primer matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón. María, por ser de filiación católica romana, como lo era su madre, estaba firmemente persuadida de que, en asuntos religiosos, le debía lealtad y obediencia al obispo de Roma. Por consiguiente, desde el comienzo de su reinado trazó una política clara: dar marcha atrás en todo lo que había hecho su padre y su hermano, y restablecer la jurisdicción de la Iglesia Católica inglesa con Roma. Además, el recién nombrado legado papal, cardenal Reginald Pole y el obispo Stephen Gardiner, ejercieron enorme presión sobre María para que restableciera el "antiguo" orden religioso en Inglaterra. Fue así como a los clérigos que hubieron de colaborar con Enrique VIII y con Eduardo VI se les motejó dé "herejes" y por ello pagaron con su vida. Entre otros, murieron en la hoguera el 16 de octubre de 1554 los obispos Hugh Latimer y Nicholas Ridley; Thomas Cranmer, Arzobispo de Canterbury, autor del "Libro de Oración Común" de 1549 y 1552, monumental obra litúrgica, pereció también en la hoguera el 21 de marzo de 1556. A ellos habría que añadir una lista de distinguidos clérigos que propiciaban la reforma de la Iglesia Católica inglesa. Por estos excesos (fruto del espíritu de la época)", la reina pasó a la historia con el apodo de "María la Sanguinaria"(1). Aparentemente, la sangre española que corría por las venas de María la llevó a enamorarse de Felipe de España, hijo de su primo, el Emperador Carlos V, su confidente y protector. Contra viento y marea, María decide contraer matrimonio con Felipe II el 25 de julio de 1554, unión que perseguía dos objetivos: la implantación del catolicismo romano en Inglaterra y el establecimiento del absolutismo real. Este matrimonio fue un perfecto fracaso desde el principio hasta el fin; no hubo comunicación entre Felipe y el Parlamento, pues Felipe no hablaba la lengua inglesa. De aquí en adelante, este matrimonio real no tuvo mayor influencia política, pues el Parlamento limitó estrictamente las facultades del consorte. Las razones que contribuyeron al fracaso del matrimonio de María Tudor con Felipe II pueden resumirse como sigue a continuación. En primer lugar, María llegó al trono "muy tarde", es decir, después de su hermano Eduardo VI, cuando la reforma de la Iglesia Católica inglesa estaba en franco progreso, pues la gran mayoría del clero y de los teólogos no pensaron volver a la situación reinante antes de Enrique VIII. En segundo lugar, el matrimonio de María con Felipe II, aunque bien intencionado, no tuvo el respaldo popular del pueblo inglés y desde el principio se divisó el desastre. En tercer lugar, la amplia y cruel persecución a los "herejes" que no querían "regresar a Roma", disgustó al ciudadano común y corriente, acostumbrado a vivir en un ambiente de libertad y justicia. Por último, la imposibilidad de que María pudiera concebir descendencia para la sucesión real frustró y enfureció a Felipe. Fue así como en agosto de 1555, Felipe abandonó Inglaterra para atender asuntos en los Países Bajos; dos años más tarde regresa a Londres para firmar una declaración de guerra contra Francia y contra el Papa que le había excomulgado. De aquí parte para España para no volver a ver más a su esposa (2). Todos estos descalabros contribuyeron al quebranto de salud de la pobre María, la que, ahora enferma y desilusionada, murió en el Palacio de Santiago (Londres) el 17 de noviembre del año 1558. Coincidentemente, a las pocas horas del fallecimiento de María, muere también su consejero inmediato, Reginald Pole, legado papal. Ahora quedan vacantes el trono y el arzobispado. - II- Llega ahora al trono inglés Elizabeth I (1558) y se da a la tarea de restablecer el antiguo catolicismo cristiano, pero depurándolo de las deformaciones que desde la Edad Media lo venían minando, pues puede decirse que, en este momento histórico para la Iglesia inglesa, la religión era más importante que la monarquía. La inmediata preocupación de Elizabeth era llevar a la Sede de Canterbury a una persona que sostuviera el tradicional amor por la libertad de la Iglesia inglesa frente a las ingerencias de Roma y que, a la vez, no estuviera influida por ideas heterodoxas de reformadores extranjeros, a la par que estuviera dispuesta a seguir saneando y reformando el catolicismo inglés. La persona que escogió Elizabeth para esta importantísima tarea fue el Deán de Lincoln, el Venerable Mathew Parker, salido de la Universidad de Cambridge y dotado de una muy buena formación teológica y cultural. El Deán Parker fue consagrado Arzobispo de Canterbury en la mañana del 17 de diciembre de 1559, ceremonia que se celebró en la capilla del Palacio de Lambeth. Sus consagrantes fueron los señores Obispos William Barlow de Bath y Wells, John Scory de Chichester y Hereford, John Hodgkins, sufragáneo de Bedford y Miles Coverdale de Exeter (3). En los archivos del Palacio de Lambeth se conservan datos minuciosos de tan importantísimo evento eclesial. En términos generales, la consagración del obispo Parker es el vínculo que da continuidad a la Sucesión Apostólica en la Iglesia Católica inglesa, después de haber terminado la jurisdicción papal sobre dicha Iglesia. Precisamente la validez de la consagración del obispo Parker es el contencioso de las autoridades de la Iglesia Católica Romana para negar la legitimidad de las órdenes anglicanas. La veracidad histórica se encarga de refutar tan triunfalista posición. En el año 1.604, un sacerdote anglo-romano que vivía en Antwerp (Bélgica), de nombre Holywood, escribió un libro en el cual ofreció la leyenda de que la consagración del arzobispo Parker y otros Obispos era una bufonada, puesto que se había celebrado en una “taberna” que llevaba por nombre "Nag's Mead". El autor no especifica fecha alguna, y este cuestionamiento aparece cuarenta y cinco años después de que el Obispo Parker había sido consagrado. Esta curiosa leyenda la explotaron y divulgaron durante unos cuantos años los enemigos de la Iglesia Anglicana pero pronto, aún los más cultos católico-romanos, no la tomaron en serio (4). El hecho es que la legitimidad de la consagración del obispo Parker, la cual se celebró en el Palacio de Lambeth en diciembre de 1559, está fuera de toda duda. Además, los obispos co-consagrantes, Barlow y Hodgkins lo habían sido con el ritual del antiguo Pontifical Romano, mientras que Scory y Coverdale lo fueron con el Ordinal Inglés. Como en ocasiones acontece, Dios obra de forma especial en situaciones difíciles y, en este caso, debido a las distorsiones y oleadas de juicios gratuitos respecto a la consagración de Parker, su caso ha sido uno de los más estudiados e investigados, trayendo como consecuencia evidencias meridianas respecto a la legitimidad de su consagración (5), En cuanto a la forma de la consagración del obispo Parker, se empleó la tradicional: el principal consagrante fue el obispo Barlow quien, junto con los otros tres co-consagrantes, impuso las manos sobre la cabeza de Parker y, después de ciertas oraciones y sufragios, todos los obispos repitieron a una las palabras del Pontifical de Exeter: "Recibid el Espíritu Santo". A propósito, la consagración del obispo Barlow ha sido víctima de la duda. Pero es el caso que el distinguido historiador y sacerdote católico romano, Dr. John Lingard, se encarga de refutarla cuando dice: "Por diez años Barlow celebró los ritos sagrados y demás actos civiles correspondientes a un obispo consagrado: se sentó en el Parlamento y ostentó el título de "Lord Bishop" de S. David. Ordenó sacerdotes y fue uno de los co-consagrantes de Bulkley(6), - III- Uno de los resultados de la reforma de la Iglesia Católica inglesa fue la compilación y abreviación, en un solo volumen y en la lengua inglesa, de los servicios religiosos que se empleaban en la Iglesia de la Edad Media. Esta liturgia oficial de la Iglesia inglesa contiene los oficios diarios de Oración matutina y vespertina, la forma de administrar los Sacramentos y otros varios Ritos, el Salterio y el Ordinal. Esta obra monumental fue producto del obispo Thomas Cranmer y otros colaboradores y también la liturgia que hoy en día se emplea en las Iglesias de las Iglesias Anglicanas, la cual ha sido revisada, enriquecida y actualizada en varias de sus Provincias. El Ordinal que contiene el ritual, para la ordenación del clero se completó en el año 1550, bajo el reinado de Eduardo VI (7). Es el caso que, en el año 1896, el papa León XII I, en la Encíclica "Apostolicae Curae", declaró "inválidas" las Ordenes Anglicanas, porque alegaba el papa que el Ordinal Edwardiano era defectuoso en la "forma" y en la "intención"! (8). Esta alegación papal es, por demás, peregrina puesto que, de una parte, -este concepto aristotélico traído por San Agustín a la teología cristiana ha sido variadamente interpretado en el decurso del tiempo. Tanto los escolásticos medievales, Tomás de Aquino como la escuela franciscana, le dan un contenido especial. En términos generales, la "forma" de un Sacramento es "el signo visible de la gracia invisible". En el caso de la consagración del Arzobispo Parker, como de otros Obispos, el consagrante obispo Barlow y los tres obispos co-consagrantes, impusieron las manos sobre la cabeza de Parker y pronunciaron las palabras del Ordinal que le dan sentido espiritual a este Sacramento: "Recibid el Espíritu Santo", seguidas del encargo que San Pablo hace al obispo Timoteo, de Efeso: "Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" (I I Timoteo 1: 5-7). Respecto al defecto de "intención" que alega el papa León XIII, no existe por ninguna parte. El propósito que abrigaron el obispo Barlow y demás co-consagrantes fue justamente hacer lo que quería la Iglesia en este caso "quod facit Ecclesia". Hubo "intención" exterior e interior y la finalidad era consagrar un obispo, y no un diácono o un presbítero, pues para cada caso hay un ritual en el Ordinal. Es necesario decir también que el término "intención" se emplea en diferentes contextos, y los teólogos anglicanos no usan tan evasivo vocablo en la teología sacramentaría. Es importante advertir que los conceptos "forma" e "intención" son bastante vagos en el Pontifical romano. En la consagración de obispos, al imponérsele las manos al obispo electo, los obispos consagrantes dicen simplemente: "Recibid el Espíritu Santo"; nada más agregan, y la intención la estipula el contexto. Así, siguiendo una estricta lógica, el papa León XIII, al declarar inválidas las Ordenes Anglicanas, también declaró inválidas las Ordenes de la Iglesia Romana. También se ha blandido otro argumento contra la legitimidad de las Ordenes Anglicanas, el cual consiste en que en el Ordinal de Eduardo VI se omitió la porrectio instrumentarum, o sea, la entrega al ordenando de los instrumentos característicos de su oficio con la enunciación de las palabras: "Tenéis autoridad para ofrecer sacrificios a Dios y celebrar la misa tanto para los vivos como para ¡os muertos"', acto seguido se daba al nuevo presbítero un cáliz y una patena. Hay que advertir que este encargo le fue agregado al Ordinal romano en el siglo XI, pues en la antigüedad no existía como asunto interesante, el papa Pío XII, en la Constitución Apostólica "Sacramentum Ordinis" del 30 de noviembre de 1947 declara tajantemente que la imposición de manos es la única "forma" del Sacramento del Orden. Esta declaración papal es parte del rito de ordenación en la Iglesia romana desde 1968(9). En lo que respecta a la Iglesia Católica Inglesa, el Ordinal de ordenación de presbíteros dispone que el obispo entregue una Biblia al ordenado y diga: "Recibe autoridad para predicar la Palabra de Dios y para ministrar los Santos Sacramentos en la Congregación donde seáis legalmente llamado y debidamente asignado (10). Este cambio-que nada tiene que ver con la esencia del Sacramento del Orden-se hizo por varias razones muy válidas. La Palabra y los Sacramentos comprenden todo el tesoro de la Iglesia de Cristo. Cuando se ordena a los candidatos para que sean "fieles dispensadores de la Palabra y de los Sacramentos", la Iglesia les encomienda su cuidado y todo su tesoro. Además, al ministrar los Sacramentos como el Señor lo ha encomendado, el presbítero necesariamente consagra la Eucaristía. Aquí el Anglicanismo sigue la praxis de la Iglesia antigua en donde vemos que en el Sacramentario de San León el Grande no hay mención alguna de un ofrecimiento del sacrificio eucarístico. La intención de la Iglesia inglesa y de las Iglesias que forman parte de la Familia Anglicana, no ha sido otra que la de "continuar/ emplear reverentemente estas Ordenes tan apreciadas", según reza el Prefacio del Ordinal anglicano. A manera de conclusión, sólo resta decir que desde antes de la Encíclica del papa León XIII, eruditos serios, tanto católico-romanos como orientales, al examinar la evidencia histórica de la legitimidad de las Órdenes Anglicanas, no abrigan duda alguna sobre la validez de la Sucesión Apostólica en la Iglesia inglesa y, consecuentemente, en las Iglesias Anglicanas miembros de las tres diferentes Comuniones jurisdiccionales a saber Canterbury, Tradicional, e Internacional, entre las que se encuentra la Santa Iglesia Católica- Diócesis Anglicana del Caribe y la Nueva Granada. Además, los Viejo-Católicos de Alemania,Holanda y los Paises Bajos y muchas Iglesias de la Ortodoxia Oriental reconocen oficialmente desde 1.718 , 1.882 y 1.930 la validez de las Órdenes Anglicanas.
1 Anglicano significa ingles, este nombre genérico se usa de manera general fuera de Inglaterra, y denota las iglesias que tienen una base histórica común con la iglesia de Inglaterra y las diferentes provincias.
2.F.L. Cross and E. A. Lívinsgtone, Anglicanism. The Oxford Dictionary of the Church, 2nd ed. (Oxford Univ. Press, 1974), pág.634,
2 - J.W.C. Wand, Anglicanism in History. (New York; Thomai Nelson & Sons. 1962), págs 3 y ss.
3 J.R.H. Moorman, A History of the Church in
4 F.L. Cross & EA Livingstone. op.cit., pág. 750.
5-lbid_.,pág. 1074.
6.- H.W.Crips, A Practical Treatíse on the Law Relating to the Church and Clergy (ed. By K M. Macmorran, 1937). págs. 74 ss.
7 - H. Gee-W.J. Hardy (eds.) Documents Illusfrative of English History, 1986, págs. 442-458.
8 .- Citado por Hubert Cunliffe Jones, A History of Chrístian Doctrine. (Philadelphia: Fortress Press, 1978), pág. 424. ct, Church of England Canons of 1969, A 7, of Royal Supremacy.
9.-Levítico18:16;20, 21.
10 - Diccionario Enciclopédico de
11 -J.J. Scarisbrick, Henty VIH, (1968), págs. 163-197.
12 - H.G.EE-W.J. Hardy, op. cit.. págs. t78-243.
13.-J.H.R. Moorman,¿ History of the Church of England. (
14 Richard Hooker, Treatise on the Laws of Ecclesiastica! Polity, ed. by A.S. McGrade& Brian Vickers, (
15 S. Marcos 10: 42-45; S. Mateo 20: 25-28.
16 S-Mateo 28:19-20a. º: la sucesión apostolica no es solo una sucesión táctil,sino contiene tres componentes principales y dos sub-componetes,que la califican como legitima Sucesion Apostolica según
1 F.L. Cross & E.A. Livingstone, The
2
3F.L Cross & E.A. Livingstone, op. cil, págs. 1033-1034. Cf., W. Haugaard, Elizabeth and the English Reformation. (Cambridge, 1968).
4 Cf.,Lingard,H/storyof&70/and,V< I vi, AppendixD.D.,pág.328.
5 C. Courayer, The Validity of the Ordinations of the
6 Citado por
7 -F.L Cross & E.A. Livingstone, op. cit., pág. 320.
8 -Ibid.., pág. 77. El texto completo de
9 -- F.L. Cross & E.A. Livingstone, op, cit, pág. 708.
10 10.- 77)6 Book of Common Prayer. (Oxford: Oxford Univ. Press, 1969), pág. 662 .&., El Libro de Oración Comun.
El Credo llamado de San Atanasio, también conocido como Quicumque se recitaba antes en las Iglesias del Occidente en el Oficio Divino de los domingos. Se ha atribuido su autoría al Obispo San Atanasio (295-373), Metropolitano de la iglesia de Alejandría en Egipto. Una de las copias más antigua que se conoce en la Iglesia del Occidente pertenece a una colección de homilías hecha por San Cesáreo de Arles (503-542). Credo "Quicumque" (Quienquiera) o "de San Atanasio" Quicumque vult salvus esse, ante omnia opus est, ut teneat catholicam fidem: Quienquiera desee salvarse debe, ante todo, guardar la Fe Católica: Quam nisi quisque integram inviolatamque servaverit, absque dubio in aeternam peribit. quien no la observare íntegra e inviolada, sin duda perecerá eternamente. Fides autem catholica haec est: ut unum Deum in Trinitate, et Trinitatem in unitate veneremur. Esta es la Fe Católica: que veneramos a un Dios en la Trinidad y a la Trinidad en unidad. Neque confundentes personas, neque substantiam seperantes. Ni confundimos las personas, ni separamos las substancias. Alia est enim persona Patris alia Filii, alia Spiritus Sancti: Porque otra es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo: Sed Patris, et Fili, et Spiritus Sancti una est divinitas, aequalis gloria, coeterna maiestas. Pero la divinidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es una, es igual su gloria, es coeterna su majestad. Qualis Pater, talis Filius, talis Spiritus Sanctus. Como el Padre, tal el Hijo, tal el Espíritu Santo. Increatus Pater, increatus Filius, increatus Spiritus Sanctus. Increado el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Immensus Pater, immensus Filius, immensus Spiritus Sanctus. Inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso el Espíritu Santo. Aeternus Pater, aeternus Filius, aeternus Spiritus Sanctus. Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Et tamen non tres aeterni, sed unus aeternus. Y, sin embargo, no tres eternos, sino uno eterno. Sicut non tres increati, nec tres immensi, sed unus increatus, et unus immensus. Como no son tres increados ni tres inmensos, sino uno increado y uno inmenso. Similiter omnipotens Pater, omnipotens Filius, omnipotens Spiritus Sanctus. Igualmente omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo. Et tamen non tres omnipotentes, sed unus omnipotens. Y, sin embargo, no tres omnipotentes, sino uno omnipotente. Ita Deus Pater, Deus Filius, Deus Spiritus Sanctus. Como es Dios el Padre, es Dios el Hijo, es Dios el Espíritu Santo. Et tamen non tres dii, sed unus est Deus. Y, sin embargo, no tres dioses, sino un Dios. Ita Dominus Pater, Dominus Filius, Dominus Spiritus Sanctus. Como es Señor el Padre, es Señor el Hijo, es Señor el Espíritu Santo. Et tamen non tres Domini, sed unus est Dominus. Y, sin embargo, no tres señores sino un Señor. Quia, sicut singillatim unamquamque personam Deum ac Dominum confiteri christiana veritate compelimur: ita tres Deos aut Dominos dicere catholica religione prohibemur. Porque, así como la verdad cristiana nos compele a confesar que cualquiera de las personas es, singularmente, Dios y Señor, así la religión católica nos prohibe decir que son tres Dioses o Señores. Pater a nullo est factus: nec creatus, nec genitus. Al Padre nadie lo hizo: ni lo creó, ni lo engendró. Filius a Patre solo est: non factus, nec creatus, sed genitus. El Hijo es sólo del Padre: no hecho, ni creado, sino engendrado. Spiritus Sanctus a Patre et Filio: non factus, nec creatus, nec genitus, sed procedens. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo: no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente de ellos. Unus ergo Pater, non tres Patres: unus Filius, non tres Filii: unus Spiritus Sanctus, non tres Spiritus Sancti. Por tanto, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos, un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Et in hac Trinitate nihil prius aut posterius, nihil maius aut minus: sed totae tres personae coaeternae sibi sunt et coaequales. In en esta Trinidad nada es primero o posterior, nada mayor o menor: sino todas la tres personas son coeternas y coiguales las unas para con las otras. Ita ut per omnia, sicut iam supra dictum est, et unitas in Trinitate, et Trinitas in unitate veneranda sit. Así, para que la unidad en la Trinidad y la Trinidad en la unidad sea venerada por todo, como se dijo antes. Qui vult ergo salvus esse, ita de Trinitate sentiat. Quien quiere salvarse, por tanto, así debe sentir de la Trinidad. Sed necessarium est ad aeternam salutem, ut incarnationem quoque Domini nostri Iesu Christi fideliter credat. Pero, para la salud eterna, es necesario creer fielmente también en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Est ergo fides recta ut credamus et confiteamur, quia Dominus noster Iesus Christus, Dei Filius, Deus et homo est. Es pues fe recta que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo , Hijo de Dios, es Dios y hombre. Deus est ex substantia Patris ante saecula genitus: et homo est ex substantia matris in saeculo natus. Es Dios de la substancia del Padre, engendrado antes de los siglos, y es hombre de la substancia de la madre, nacido en el tiempo. Perfectus Deus, perfectus homo: ex anima rationali et humana carne subsistens. Dios perfecto, hombre perfecto: con alma racional y carne humana. Aequalis Patri secundum divinitatem: minor Patre secundum humanitatem. Igual al Padre, según la divinidad; menor que el Padre, según la humanidad. Qui licet Deus sit et homo, non duo tamen, sed unus est Christus. Aunque Dios y hombre, Cristo no es dos, sino uno. Unus autem non conversione divinitatis in carnem, sed assumptione humanitatis in Deum. Uno, no por conversión de la divinidad en carne, sino porque la humanidad fue asumida por Dios. Unus omnino, non confusione substantiae, sed unitate personae. Completamente uno, no por mezcla de las substancias, sino por unidad de la persona. Nam sicut anima rationalis et caro unus est homo: ita Deus et homo unus est Christus. Porque, como el alma racional y la carne son un hombre, así Dios y hombre son un Cristo. Qui passus est pro salute nostra: descendit ad inferos: tertia die resurrexit a mortuis. Que padeció por nuestra salud: descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos. Ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis: inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Ascendió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios Padre omnipotente; de allí vendrá a juzgar a vivos y muertos. Ad cuius adventum omnes homines resurgere habent cum corporibus suis: et reddituri sunt de factis propriis rationem. A su venida, todos los hombres tendrán que resucitar con sus propios cuerpos, y tendrán que dar cuenta de sus propios actos. Et qui bona egerunt, ibunt in vitam aeternam: qui vero mala, in ignem aeternum. Los que actuaron bien irán a la vida eterna; los que mal, al fuego eterno. Haec est fides catholica, quam nisi quisque fideliter firmiterque crediderit, salvus esse non poterit. Amen. Esta es la fe católica, quien no la crea fiel y firmemente, no podrá salvarse. Amén.
LA AFIRMACIÓN DE SAN LUIS
La Carta Magna del Movimiento Continuante Anglicano
Aprobada del 14 al 16 de Septiembre de 1977 en San Luis Missuri, Estados Unidos de América
Afirmamos que la iglesia de nuestros antepasados basada en la Santísima Trinidad, vive aún, y nosotros motivados por el Espíritu Santo para caminar solo en esa base, estamos determinados a continuar en la Fe Católica, el Orden Apostólico, la Adoración ortodoxa, y Testimonio Evangélico de la tradicional IGLESIA ANGLICANA, y haremos todo lo que sea necesario para su continuidad. Nos sentimos amparados y fortalecidos en esta determinación por el conocimiento que tenemos que muchas Provincias y Diócesis de la Comunión Anglicana continúan en la misma Fé, ORDEN, ADORACIÓN y TESTIMONIO, y ellas siguen limitando la Ordenación al sacerdocio y al episcopado a varones. Nos regocijamos con esos hechos y afirmamos nuestra solidaridad con esas diócesis y provincias.
Afirmamos que todos los previos gobiernos eclesiásticos, se hallan fundamentalmente deteriorados por actos ilegales de Concilios, no son efectivos con nosotros, y por lo tanto, nosotros empezamos un Nuevo Orden de piadosa disciplina como para dar energía a nuestra continuación en nuestra vida diaria y testimonio.
LA INVALIDEZ DE LA AUTORIDAD CISMÁTICA:
Afirmamos que la pretensión de cualquiera tal persona cismática, o cuerpo para proceder contra miembros de la iglesia, clérigos o laicos por su adherencia a la Fé Verdadera, no tiene ningún efecto por falta de Autoridad de la Iglesia Verdadera de Cristo; y tal inhibición, deposición o disciplinamiento es inactivo, nulo e inválido.
NECESIDAD DE UNOS PRINCIPIOS Y UNA CONSTITUCIÓN:
Afirmamos que principios fundamentales de Doctrina, Moral y Constitucionales son necesarios para el presente, y una Constitución que corrija defectos y abusos de nuestro previo gobierno debe ser adoptada para que la iglesia continué una vida correcta y sana.
CONTINUACIÓN DE LA COMUNÍON CON LAS SEDES FIELES A LA ORTODOXIA CATÓLICA
Afirmamos nuestra comunión con las sedes de jurisdicciones Anglicanas que se mantienen fieles a la ortodoxia católica y al orden apostólico.
Por lo Tanto; con firme confianza en la Divina Providencia y ante el Dios Todopoderoso y toda la compañía del Cielo, solemnemente afirmamos, convenimos y declaramos que Nosotros, legales y fieles miembros de iglesias Anglicanas, continuaremos ahora y después siendo la unificada Iglesia Anglicana en Norte América, en verdadera y válida sucesión.
Para llevar a efecto estas declaraciones, establecemos estos Principios Fundamentales para continuar nuestra vida y testimonio.
PREFACIO:
En una firme convicción "que seremos salvos por la gracia del Señor Jesucristo" y "que no hay otro nombre bajo el cielo por el que seamos salvos" y reconociendo nuestro deber de proclamar la Verdad salvadora de Cristo a todos los pueblos, naciones y lenguas, afirmamos nuestra determinación de mantener la Fé, Santa Católica y Apostólica de DIOS."
Reconocemos la Regla de Fé proclamada por San Vicente de Lerin: "Vamos a mantener aquello que ha sido creído en todo el mundo, siempre, y por todos, porque eso es verdaderamente y propiamente católico”
1. Naturaleza de la Iglesia.
La Iglesia es el Cuerpo de Cristo Sacramental, funcionando en la tierra. Es la compañía de todos los bautizados; está en el mundo, pero no es del mundo. Es la novia fiel de Cristo; diferente al mundo y no debe ser influenciada por el mundo.
2. Esenciales de Verdad y Orden:
Repudiamos toda desviación y alejamiento de la Fé, en todo o en parte, y damos Testimonio a favor de estos puntos esenciales de Verdad evangélica y Orden Apostólico:
Las Sagradas Escrituras. Los Libros del Antiguo y Nuevo Testamento componen el verdadero historial de la revelación de Dios, su acción salvadora, y sus demandas morales-revelación para todos los hombres y para todo el tiempo.
Los Credos. El Credo Niceno como el sumario autorizado de las principales artículos de la Fé Cristiana, junto con el Credo de los Apóstoles, y tal Credo conocido como Credo de San Atanasio deben ser recibidos y creídos por todos los fieles en el sentido en que fueron recibidos siempre en la Iglesia Católica.
La Tradición. La tradición recibida por la Iglesia y sus enseñanzas como las explican "los antiguos Obispos y Doctores" y muy especialmente definidas por los Siete Concilios Ecuménicos de la Iglesia Indivisa, para la exclusión de todos errores, antiguos y modernos.
Sacramentos. Los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Santa Eucaristía, Santo Matrimonio, Santa Orden, Penitencia y Unción de los enfermos como signos objetivos y efectivos de la presencia continuada y gracia salvífica de Cristo nuestro Señor con su pueblo y los medios pactados para transmitir su gracia. En particular afirmamos la necesidad del Bautismo y la Santa Eucaristía. El Bautismo es medio que nos incorpora a Cristo, complementado por la Confirmación como un sello del Espíritu Santo, y la Eucaristía como sacrificio que nos une al completo y suficiente Sacrificio de Cristo en la Cruz, y el Sacramento en que nos alimenta con su Cuerpo y Sangre.
Sacramento del Orden. Las Sagradas Ordenes de Obispos, Presbíteros y Diáconos son para la perpetuación del don del Ministerio apostólico que Cristo le dejó a la Iglesia, estableciendo la necesidad de Obispos de Sucesión Apostólica y sacerdotes ordenados por ellos para ser celebrantes de la Eucaristía - estas órdenes han de ser ejercidas por varones en acuerdo a la santa voluntad de Cristo, como lo evidencia la Santa Escritura y la práctica universal de la Iglesia Católica.
Diaconizas. El antiguo oficio y ministerio de Diaconizas, como una vocación laica para mujeres, y afirmamos la necesidad de estimular adecuadamente este Oficio y Ministerio.
Deber de los Obispos. Las Obispos, como Apóstoles, Evangelistas, Profetas, Pastores y Maestros (junto al otro Clero y Laicos) guardan y defienden la pureza de la Fé y Enseñanza Moral.
Uso de Otras Fórmulas. Al afirmar estos principios, reconocemos que todas las afirmaciones Anglicanas de Fé y fórmulas litúrgicas serán interpretadas de acuerdo a los mismos.
Incompetencia de la Iglesia para Alterar la Verdad. No reclamamos ningún derecho ni competencia para suprimir, alterar o cambiar ni enmendar definiciones de Fé hechas por los antiguos Credos Ecuménicos, descartar o separarnos de la Sagrada Escritura, ni a alterar ni desviarnos de los esenciales pre-requisitas de ningún Sacramento.
Unidad con Otros Creyentes. Declaramos nuestra firme intención de buscar y realizar plena Comunión Sacramental y unión visible con otros CRISTIANOS que “adoran la Trinidad en Unidad y la Unidad en Trinidad", y quienes mantienen la Fé Católica y Apostólica de acuerdo con los principios ya expuestos.
La conciencia del hombre, como la inherente distinción entre el Bien y el Mal, no puede estar aislada como arbitro soberano de moral. Cada cristiano viene obligado a formar su conciencia Divina Ley Moral, y la Mente de Cristo como se revela en la Sagrada Escritura y por las enseñanzas y tradición de la Iglesia, Sostenemos que cuando la conciencia Cristiana está debidamente informada y dirigida esta debe afirmar los siguientes principios morales.
Responsabilidad Individual. Toda la humanidad, individual y colectivamente es responsable a su Creador por sus actos, motivos, pensamientos y palabras, pues todos habremos de comparecer "ante el trono de justicia de Cristo".
Santidad de la Vida Humana. Cada ser humano, desde el momento de su concepción es una criatura e hijo de Dios, hecho a Su imagen y semejanza, una vida infinitamente preciosa y que la injustificable o inexcusable privación de la vida es siempre pecaminosa.
Deber del Hombre para con Dios. Todos los seres humanos están sujetos a los dictados de la Ley Natural y Voluntad de Dios, revelada tanto como cada ser pueda discenir.
Vida de Familia. Dios ha provisto para la procreación y la vida familiar disponiendo el sagrado lazo conyugal; la actividad sexual deberá ser practicada solamente dentro de los límites del Sagrado Matrimonio.
El Hombre Pecador. Reconocemos que el hombre, heredero del pecado original, "está muy apartado de la Virtud Original", y como, rebelde contra la Autoridad de Dios, está expuesto al juicio de Dios.
El Hombre y la Gracia de Dios. Reconocemos también, que Dios ama a todos sus hijos, y muy particularmente lo ha demostrado en la función redentora del Señor Jesucristo y reconocemos además que el hombre no puede salvarse con ningún esfuerzo humano, solo por la Gracia de Dios, a través del arrepentimiento suyo y la aceptación del perdón Divino.
El Cristiano Tiene Deber De Ser Moral. Creemos por lo tanto, es deber de la Iglesia y sus miembros ser ejemplos de la Moral Cristiana, vivirla y rechazar las falsas normas del mundo.
PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES
En la revisión constitucional que debemos realizar, recomendamos, para seria consideración de los Anglicanos continuantes, lo siguiente:
Retener y Conservar Lo Mejor De Cada Provincia. Que se conserven las características tradicionales y probadas de los sistemas eclesiásticos de Canadá y de Estados Unidos, y se utilicen en la administración de la iglesia continuante.
Selección de Obispos. Que se organice y adopte un medio apolítico para escoger obispos.
Sínodo Tripartita. Que se gobierne la Iglesia por un Santo Sínodo de tres cámaras (episcopal, clerical y laica) presidida por el Primado.
Normas Bíblicas Para el Ministerio. Que se apliquen al Ministerio las normas escritúrales y bíblicas por igual a todas las órdenes de Ministros.
Que Para Tomar Decisiones Haya Concurrencia de Las Tres Ordenes. Que para la Constitución establezca la necesidad de que todas las Órdenes han de concurrir para la aprobación de toda legislación; y que se requiera mayoría extraordinaria para la consideración favorable a todo asunto de importancia.
Re-establecimiento de La Disciplina. Que la Iglesia re-establezca un sistema efectivo y permanente de cortes eclesiásticas para la defensa de la Fé y preservar la disciplina sobre todos sus miembros.
Se Convocará a una Asamblea Constitucional. Que nuestros Obispos citaran una Asamblea Constitucional de representantes Clérigos y Laicos de las diócesis y parroquias, a reunirse lo más rápido a un tiempo apropiado para preparar Constitución y Cánones para la unificación y gobierno, con especial referencia a esta Afirmación y con toda consideración a la antigua costumbre y la Ley Canónica General y a la ley de nuestras provincias.
Acción Entretanto. Mientras esto se realiza, ponemos nuestra confianza en el poder eterno de Dios para que nos conduzca en toda tribulación, pasamos todos los asuntos que necesitan solución a la autoridad indicada en cada caso: Episcopal, Diocesana, Parroquial, estimulando a todos los fieles a apoyar nuestro Testimonio como participantes en esta Afirmación, invitando a todos los que sigan este curso, a que participen en nuestra fraternidad y trabajar por la Iglesia.
En la Iglesia Anglicana continuante, el Libro de Oración Común es (y permanece) un sus dos ediciones: El Libro de Oración Común americano de 1928 y el Libro Canadiense de 1962. Los dos son suficiente autoridad. No existe otra norma.
Para uso litúrgico solo el Libro de Oración Común y el Misal Anglicano conformes a él serán usados.
NORMAS DE ACCIÓN:
La Iglesia Anglicana continuante permanece en completa Comunión con las Jurisdicciones y Provincias Anglicanas fieles a la Ortodoxia Católica y con todas las expresiones legítimas de Comunión de etos Anglicano, y procurará activamente la relación con todas las Iglesias Católicas y Apostólicas, si hay un acuerdo en cuanto a las cosas esenciales en la Fé y Orden.
Reconocemos que el Concilio Mundial de Iglesias y otros Concilios Nacionales y concilios en unión con el Concilio Mundial son cuerpos No-Apostólicos; son humanistas y siguen objetivos seculares en prácticas y propósitos. Bajo tales circunstancias no podemos ser miembros de ninguno de ellos.
Reconocemos además que la Consulta sobre Unión de la Iglesia (COCU) y otros estudian y planean seguir una orientación No-Católica y No-Apostólica en su concepto y forma y son inaceptables y no podemos estar asociados con ninguno.
Reconocemos que es imperativo el re-establecimiento de la educación Teológica Ortodoxa, espiritual y erudita, bajo la supervisión episcopal y debe ser estimulada y promovido por todos aquellos en Autoridad; y Obispos sabios y piadosos, y Clero y Laicos deben acometer esa tarea con empeño y sin tardanza.
La Iglesia debe reconocer en forma legal y constitucional el derecho de cada congregación de controlar su propiedad y bienes temporales, y debe comprometerse a proteger tales derechos.
Toda administración debe limitarse, creemos, a simples y elementales actos, de modo que el énfasis se concentre en la adoración, cuidado pastoral, pureza espiritual y moral y buenas obras personales y testimonio misionero como respuesta al amor de Dios por el hombre.
LA IGLESIA COMO TESTIGO DE LA VERDAD:
Reconocemos también, que como guardianes de la verdad y deseo Dios para el hombre, debemos y podemos ser testigos de esa Verdad y Propósito de Dios contra todo el mal manifiesto, haciendo claro que somos como sirvientes en el mundo, pero siervos de Dios primero.
PENSIONES Y SEGUROS:
Reconocemos y aceptamos nuestra inmediata responsabilidad de establecer un programa de pensiones y seguros para la protección del Clero asalariado y otros obreros de la Iglesia.
DEFENSA LEGAL:
Reconocemos la necesidad de coordinar recursos legales, profesionales y económicos para la defensa de congregaciones que corren peligro por su apoyo a la Fé, y recomendamos esta necesidad a los poderes diocesanos y parroquiales.
CONTINUACIÓN NO-INNOVACIÓN:
En esta gran reunión de Anglicanos, continuamos siendo lo que somos. No hacemos nada nuevo. No queremos formar un cuerpo nuevo, solo continuar siendo Anglicanos.
Por eso, ahora profundamente alertas a nuestro deber hacia todos aquellos que creen y aman la Fé de nuestros padres, nuestro deber hacia Dios, el que solamente juzgará lo que hagamos, hacemos esta AFIRMACIÓN.
Ante la presencia de Dios, reclamamos nuestra herencia Anglicana, y proclamamos la misma a la total Iglesia, mediante Jesucristo, nuestro Señor, a quien con el Padre y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria por siempre jamás.
The Most Reverend Michael M. Wright
Obispo Metropolitano de
Todos los domingos repetimos en nuestros Credos la fe en
Sabemos que las palabras significan lo que pueblos y culturas han hecho que signifiquen, a través de su uso durante siglos. La palabra "católico" ha estado sujeta a muchas presiones, y significa diferentes cosas para distintos pueblos, y cada uno de ellos considera que el sentido que le da es el correcto. Por ello, debemos aclarar en nuestra mente qué significa, y porqué.
Hace poco tuve ocasión de predicar sobre la vida de San Patricio, cuyos trabajos misioneros dieron por resultado el establecimiento de
Vamos, pues, a volver no a
Y, si alguien citara, como argumento contra este hecho, las claras palabras del Señor a la mujer sirio-fenicia de que El no había sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel, le responderíamos que usamos el adjetivo "católico" para referirnos no a su ministerio terrenal, sino a su cuerpo místico
Entonces, cuando
Encontramos por primera vez esta palabra aplicada a
Para mí, ése es un texto muy significativo. Puedo asegurar que en la traducción de los Padres Apostólicos hecha por
Las Epístolas de Ignacio fueron muy importantes para toda
Tampoco en
Lo interior en la vida de
En el "Martirio de Policarpo" (Obispo de Esmirna, quien murió por su fe en su ciudad alrededor del año 150) encontramos frecuentes referencias a "la-Santa y Católica Iglesia" con el sentido en que lo entendemos y usamos en el Credo, es decir, como
Si examinamos los escritos de Ireneo contra los gnósticos (alrededor del 150), encontramos el testimonio de que toda
Continúa diciendo que, debido a que no tiene tiempo para reconocer la sucesión de todas las Iglesias, escoge la de Roma (como ciudad Imperial), que tiene la ventaja de la doble fundación apostólica de Pedro y Pablo, así como la de ser la gran Iglesia de Occidente, a la cual llegan todos los viajeros, y es por consiguiente una especie de casa de liquidación en materia de enseñanza apostólica. Ireneo hace una lista de los obispos de
Aquí aparece, por primera vez en la patrística, un indicio de acuerdo con Roma respecto a un principio de fe y verdad. Pero, al tiempo que dice ésto, Ireneo deja ver claro en el siguiente párrafo la diferencia fundamental entre su interpretación y la que adopta posteriormente el Obispo de Roma. Sigue diciendo: "pero Policarpo también fue instruido no solo por los Apóstoles y por las pláticas con personas que habían visto a Cristo, sino por Apóstoles en Asia; escogido para obispo de Esmirna, a quien vi en mi juventud, ha enseñado siempre las cosas que ha aprendido de los Apóstoles, que
A medida que
La influencia de
No podemos seguir aquí la historia de las pretensiones papales desde estos indicios en los escritos de Ireneo hasta los reclamos de Inocente III en
Aunque es imposible discutir aquí los escritos patrísticos para destacar el verdadero sentido de catolicidad, deseo mencionar sólo uno de ellos, cuyas enseñanzas han tenido gran influencia sobre
Debemos ahora pasar por encima del período medieval, no porque
Saltando a
Después de los acontecimientos de los reinados de Eduardo VI y María Tudor,
Cuando la reina Isabel fué excomulgada en 1570 por el Obispo de Roma, y sus súbditos eximidos de obediencia civil, los católicos-romanos tuvieron que ser declarados peligrosos para la seguridad del Estado y de
Aquel acoger comprensivo de la política estatal nunca fue entendido por los padres anglicanos como violación o corrupción de
En el Prefacio del Libro de Oración de
No hay duda que durante la época de influencia nacional de la política erastiniana, entre los siglos XVI al XIX, el control estatal matizó la catolicidad de
A pesar de esa clara afirmación de Catolicidad, la política nacional no dejó de producir conflictos en
La parcialmente infortunada relación entre Iglesia y Estado tuvo que pagar su precio con la deserción de algunos miembros del clero, quienes se sometieron a la obediencia de Roma a consecuencia de la influencia erastiniana sobre la verdad Católica. Esta llevó a Newman a calificar a
Así como la insularidad geográfica se ha superado en esos 150 años, también la insularidad lingüística y cultural ha sido vencida en favor de
Finalmente, nuestra confrontación histórica con Roma tendrá sus frutos, porque la voluntad del Espíritu no será frustrada en su intento de que todos seamos uno. La verdadera misión de
Título original: "That word Catholic"
Hoy día
A partir del S. II la distancia cultural, o mas bien el creciente desconocimiento mutuo, gestó las bases para la consolidación y separación de dos grandes bloques eclesiales: los cuatro Patriarcados de Constantinopla, Antioquía, Alejandría y Jerusalén por un lado y el Occidente por el otro, quedando aislado el Patriarcado de Roma de sus Iglesias hermanas. La expectativa de
En Roma, cabeza del antiguo Imperio, se traslada el poder político del Emperador al Obispo y la influencia de este último va cubriendo toda Europa; así las cosas, el Obispo de Roma, el Papa Gregorio I en el año de 597 envía a Inglaterra sus misioneros encabezados por el monje obispo Agustín, futuro obispo de Canterbury. Claro que al llegar con espíritu de propagador el obispo Agustín se encuentra con decenas de obispos ya establecidos y comienzan las negociaciones para convencer a
Recordemos que todas las Iglesias orientales y occidentales de la época no veían otra forma de ser más que la autonomía de las diócesis y la coordinación regional con participación en Concilios Generales para los acuerdos globales.
Hay que esperar al 673 para que Teodoro de Canterbury logre un arreglo sobre diez puntos de negociación con los obispos británicos a fin de que se unifique la iglesia británica.
Esta lucha por la autonomía atraviesa la historia inglesa, ya en 1075 Guillermo el Conquistador le escribe al Papa reafirmando su rechazo a jurar lealtad, incluso eclesiástica, a Roma; por su parte se establece con claridad la independencia de la iglesia británica en la así llamada Carta Magna que firmó Juan Sin Tierra en 1215 y que se considera el documento base del sistema inglés.
Este espíritu crítico con respecto a
En el momento de aparición de
Esta breve introducción reubica el problema y, evidentemente, resulta escandalosa para nuestro habitual modo de apreciar la historia del cristianismo y de
Inscriptos en la romanidad, para nosotros “católico” sigue siendo: “perteneciente al patriarcado del obispo de Roma”, cuando en realidad “Católico” es membresía en
Actualmente es distinta la costumbre respecto a los varios ministros de la celebración: El organista y los cantores se pueden en ciertos casos revestir aunque no obliga la costumbre. Los lectores y ministros de la comunión no ordenados sí lo hacen a veces; las Diaconizas y los monaguillos generalmente tienen su vestidura especial, Alba y escapulario para las Diaconizas y Alba y roquete para los Monaguillos; pero los que como norma se revisten son los ministros ordenados: diáconos, presbíteros y obispos.
El vestido litúrgico básico para estos ministros ordenados es el Alba, blanca túnica, a la que se va buscando dar una forma más estética, de modo que no requiera amito (porque cierra bien el cuello). Sobre el alba los ministros ordenados se ponen la Estola.-
Además del Alba y la Estola, el presbítero o el obispo que preside la Cena del Señor o Eucaristía se reviste la Casulla: su nombre ya indica que es como una especie de "casa pequeña", a modo de manto amplio que cubre a la persona (como el "poncho" americano actual). La Casulla es el indumento litúrgico que ha venido a caracterizar sobre todo la celebración de la Cena del Señor o Celebración Eucarística. Mientras que se va perdiendo la "dalmática" (que vendría a ser como una casulla con mangas) que llevaban antes los diáconos.
La "Capa Pluvial" que se utiliza principalmente en las procesiones; las Vestiduras Corales de los Canónigos (por ejemplo el manto coral y la muceta negra); las "Insignias" distintivas (por ejemplo para el obispo, la Cruz pectoral, el Anillo, el Báculo Pastoral, el Solideo color violeta; para los Arcedianos, lila, y para los abades, negro).
La Casulla que, durante siglos, había sido amplia y elegante, había adquirido con el correr del tiempo unas formas más recortadas y de poco gusto, hasta llegar a la forma de guitarra que todos hemos conocido, recargada, además, con adornos y bordados que hacían de ella más un "ornamento" que un vestido.
La búsqueda de una estilización de los vestidos litúrgicos, más en consonancia con el gusto estético de nuestros días, no quiere oscurecer, sino por el contrario favorecer, la razón de ser que tienen en la liturgia cristiana: expresar pedagógicamente, con el lenguaje simbólico que les es propio, la dignidad de lo que celebramos, y el ministerio característico de cada uno de los ministros que intervienen en la celebración.
Es importante resaltar que la "cátedra" del Obispo, su sede, no debe parecerse a un trono, con su baldaquino y todo... Se queire conjugar a la vez la expresión gráfica de lo que es un Obispo para la diócesis -
El sentido de que los ministros se revistan
¿Por qué se revisten los ministros en la celebración cristiana?
En la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, no todos los miembros desempeñan un mismo oficio. Esta diversidad de ministerios se manifiesta en el desarrollo del sagrado culto por la diversidad de las vestiduras sagradas, que, por consiguiente, deben constituir un distintivo propio del oficio que desempeña cada ministro. Por otro lado, estas vestiduras deben contribuir al decoro de la misma acción sagrada.
Los vestidos en la liturgia no tienen una finalidad en sí mismos, como si fueran algo sagrado. Tienen una función que podemos llamar pedagógica, en la línea que hemos visto funcionar en la vida social, con el lenguaje expresivo y simbólico que les es propio.
a) Ante todo, estas vestiduras distinguen las diversas categorías de los ministros. Es lógico que el Obispo, por la plenitud de ministerio que tiene en la comunidad cristiana, signifique con algún distintivo su identidad: el báculo, la cruz pectoral, el anillo, el solideo, la mitra... Es lógico que el que preside la Cena del Señor o Eucaristía, presbítero u obispo, en nombre de Cristo, se revista de un modo determinado, que ha venido a ser con la Casulla.
Naturalmente que estos vestidos no están pensados para "separar" a los ministros de la comunidad. Toda la comunidad cristiana que celebra la Cena del Señor o Cena Eucaristíca es "pueblo sacerdotal", con una dignidad radicalmente igual, que le viene del Bautismo. Todos son hermanos en la casa de Dios. Estos vestidos no son signos de poder o de superioridad, por parte de los ministros. Son unos signos simbólicamente eficaces, que recuerdan a todos en primer lugar a los mismos ministros-
b) Estos vestidos ayudan también al decoro, a la estética festiva de la celebración.
No se trata de hacer ostentación de riqueza, sino de mostrar, por el mismo modo exterior de actuar, el aprecio que se tiene a lo que celebramos. Se unta el valor de la Palabra, de la Cena Eucarística, de la asamblea misma, del día del Señor-
En el fondo está siempre la proporción pedagógica entre lo que celebramos y el modo exterior de comportarnos. Y aquí lo que celebramos es en verdad algo importante y festivo. Y cuanto más festivo, tanto más significativo debería ser también el vestido litúrgico que nos ponemos. Un domingo no es lo mismo que otro día de la semana. La noche de Pascua no es como cualquier otro domingo... La estética y la "festividad" o "decoro" son los objetivos de estos vestidos litúrgicos que se endosan los ministros, ya que al Señor debemos darle lo mejor!
Al decoro festivo de toda la celebración contribuye ciertamente el que se respeten las leyes de la estética y la dignidad en esas vestiduras.
Unas leyes que hoy están presididas por la sencillez (contra el barroquismo que antes gustaba), por la dignidad en la belleza, sin ampulosidad, pero también sin tacañería, de modo que exista autenticidad también en este signo: unos verdaderos "vestidos", nobles y dignos, que favorezcan el aprecio a la misma celebración y el ejercicio del ministerio por parte de los ministros.
e) En alguna manera los vestidos litúrgicos ayudan a entender el misterio que celebramos.
Expresan elocuentemente que estos ministros -
El que los ministros se revistan de modo especial quiere expresar el sentido de este "salto" que existe entre las otras acciones y ésta: la “ruptura" con la vida normal. Porque la Palabra que aquí se proclama no es lo mismo que las mil palabras que nos envuelven continuamente. La comunión con el Cristo de la Cena Eucarística no es como una comida de hermandad cualquiera.
Así como a un ministro, el vestido especial le recuerda que no actúa como persona privada, sino como ministro de Cristo y de la Iglesia, le recuerda también que él no es "dueño de la Cena Eucarística", ni de la Palabra. Que está realizando, en nombre de Cristo y de la Iglesia, una acción que le sobrepasa totalmente a él: que está sirviendo a un misterio de comunión entre Dios y su Pueblo.
Claro que todo esto no lo dice sólo la indumentaria: es todo un conjunto de comportamientos, de signos, de palabras y de acciones lo que nos introduce pedagógicamente a la experiencia de este misterio cristiano de comunión con Cristo. Pero no es indiferente el factor del vestido. Tampoco en el caso de los grupos más reducidos (una asamblea de niños, de jóvenes, de grupos o comunidades): precisamente porque son grupos más pequeños y homogéneos, a ellos también les hace falta subrayar con signos exteriores que ellos no son dueños de lo que celebran, sino que lo hacen en unión con toda la Iglesia, y el ministro que les preside no lo hace porque es un amigo suyo, sino como ministro de toda la comunidad.
Para Dios lo Mejor!!!
Para un mejor entendimiento sobre la costumbre en el vestir en la Liturgia de la Iglesia, presentamos estas gráficas que corresponden a las vestiduras de los diferentes ministros.
Como podemos observar el Obispo lleva la estola colgándola por ambos lados del cuello hacia el frente, los presbíteros la cuelgan por el cuello cruzada hacia adelante mientras que los diáconos se la colocan en forma cruzada.
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Un Obispo, del griego episkopos que significa supervisor, es un sucesor directo de los apóstoles. Por divina institución, los Obispos han tomado el lugar de los apóstoles como pastores de
La silla del Obispo recibe el nombre de cátedra, palabra derivada del latín cathedra que significa silla. En la antigüedad, una cátedra era un símbolo de autoridad para enseñar. La presencia de la cátedra obispal en una iglesia es lo que la convierte en una catedral. La silla del Obispo es un símbolo de su oficio de enseñar y de su poder pastoral en su diócesis. Es también un signo de la unidad de los creyentes en la fé que el Obispo proclama como Pastor del Rebaño del Señor.
El Escudo de Armas
El escudo de armas de un obispo se distingue por un signo de su rango. Ese signo, colocado sobre el escudo, es una version particular de un sombrero eclesiástico que fué usado en procesiones hasta el año 1870. El sombrero es de baja corona, liso y de ala ancha. En el escudo de armas del obispo, el sombrero es verde y colgando de él se encuentran doce borlas verdes, seis de cada lado. También se encuentra una cruz procesional encima del escudo. La cruz en el escudo de armas de un obispo tiene una barra; la del un arzobispo tiene dos. El diseño del escudo en sí varía de obispo a obispo.
La mitra es el tocado litúrgico apropiado para todos los obispos de la Iglesia de Occidente. La palabra mitra se deriva del latín mitra, nombre dado al tocado de los sumos sacerdotes judíos. Se compone de dos alas de material endurecido, unidas por una cinta con dos largas piezas de tela ribeteadas que cuelgan desde la base posterior de la mitra.
El nombre de esta cruz se debe a que es usada sobre el pecho o pectus. La cruz cuelga de un cordón verde entretejido con hilos dorados. Hay reglas que determinan si debe ser usada por encima o por debajo de la ropa, dependiendo de cómo esté vestido el obispo. Si lleva un traje y cuello, usualmente la cruz pectoral es colocada en el bolsillo del chaleco con la cadena por fuera.
El Báculo
El Báculo es una vara pastoral que le es conferida a los obispos (y a los abades) en el momento de su instalación. En el occidente, la parte de arriba de la vara es curva como recordatorio del cayado del pastor y del cuidado de los fieles que le han sido encomendados. Es un símbolo de la necesidad que tiene el obispo de velar por todo su rebaño, sosteniendo a los débiles y a los inseguros, confirmando la fé vacilante, y guiando a los equivocados para que regresen al verdadero rebaño.
El Anillo
El anillo del obispo es un símbolo de su fidelidad a
El Solideo
El solideo es un gorrito usado particularmente por los prelados desde el siglo XIII. Su color depende del rango del prelado que lo use. El de los obispos es púrpura o morado. Los demás lo usan negro.