LA SANTA IGLESIA CATOLICA

DIOCESIS ANGLICANA DEL CARIBE Y LA NUEVA GRANADA.

             En la Familia de las Iglesias Católicas del Occidente

Sede Metropolitana en Inglaterra y Gales-Diócesis de Europa

                     Comunión Internacional de la Iglesia Anglicana - A C I C

  

   LA VOZ DEL PASTOR: NOS HABLA NUESTRO OBISPO DIOCESANO

 

   ¿ES CRISTO LO MAS IMPORTANTE DE MI VIDA?

 

                                                       

                                        Monseñor + Victor Manuel Cruz-Blanco

                Arzobispo Ordinario de La Diócesis Anglicana del Caribe y La Nueva Granada   

CICLO PASCUAL

  

La Pascua es la fiesta por excelencia de la Iglesia Católica Indivisa, y común a la Iglesia Latina y a la Iglesia Anglicana. Toda fiesta, si queremos que tenga el éxito deseado, exige debida preparación. Por esta causa la Iglesia se prepara a dicha fiesta cada vez con más fervor espiritual. Tenemos, pues:

La preparación remota, constituida por la Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima.

La preparación próxima, formada por el tiempo de Cuaresma, que es ya de más penitencia y oración.

La preparación inmediata, que son las dos semanas de Pasión y Semana Santa, en que se nos recuerda la Pasión y Muerte de Jesús para hacer resaltar más después el triunfo de Jesús en su Resurrección.

 

 DESARROLLO LITÚRGICO

                                     DOMINGO DE  SEPTUAGÉSIMA

Nos ha sido concedida la vida para merecer la eternidad que nos espera, para la cual sólo hemos sido creados. Esta vida es una lucha que hemos de sostener continuamente contra el mundo y las malas pasiones. Estas dos importantes lecciones se desprenden de la Epístola y del Evangelio de hoy.

La palabra Septuagésima significa que estamos unos setenta días antes de Pascua. Son propiamente 63; aquí se toma el número redondo en vez de la fracción, como hacemos tantas veces nosotros. El color morado de éste y de los domingos siguientes nos demuestra que empezamos ya el tiempo de oración y recogimiento. — Estación, en San Lorenzo Extramuros.

 

DOMINGO  DE   SEXAGÉSIMA

Se llama Sexagésima este domingo porque estamos unos sesenta días antes de Pascua, por más que son en rigor 56 (ocho semanas). Hemos de padecer trabajos en esta vida, como lo expresa San Pablo en la Epístola; y también, como él, experimentar consuelos celestiales. El evangelio nos recuerda la buena semilla de la santa doctrina y divinas inspiraciones que Dios siembra continuamente en nuestras almas. Procuremos que no la sofoquen las vanidades del mundo. — Estación, en San Pablo Extramuros.

 

DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA

Quincuagésima o cincuenta días antes de Pascua. Es exactamente así, pues son siete semanas, contando, como suele hacerse en latín, el día de partida y el de llegada.

¡Qué bien se representa a los mundanos en el pobre ciego del Evangelio! Viven en el mundo sin querer mirar hacia la vida eterna que nos espera. Jesús nos habla de su pasión y muerte próxima, que quiso sufrir para salvarnos; y San Pablo, en su Epístola, de las excelencias de la caridad o gracia de Dios, sin la cual nada somos y nada podemos, terminando su carta dejando entrever la gloria eterna, objeto de nuestra felicidad.

No profanemos estos días con excesos impropios de un cristiano. Recordemos las palabras de Jesucristo: ¿De qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si su alma se condena?— Estación, en San Pedro.

 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA 

(Notas Litúrgicas)

Es como una preparación para la Cuaresma y para la Pascua. Puede empezar desde el 18 de enero hasta el 21 de febrero.

Durante este Tiempo hay que tener presente:

a) Se suprimen todos los ALELUYAS hasta la Misa de la noche del Domingo de Pascua.

b) Después del Gradual se suprimen los dos aleluyas con el versículo siguiente y el aleluya final.

c) En vez de lo que se suprime, se dirá el Tracto, que va en letra cursiva.

 

ASPECTOS PASTORALES DE LA ESTACION ANTICUARESMAL:

El Misal Anglicano y el Libro de Oración Común, contienen un profundo y rico contenido para la predicación y la liturgia del tiempo, y nos hace descubrir el propósito de la preparación, cada evangelio de las dominicas de septuagésima, sexagésima y quincuagésima, nos señalan el Plan de la Enseñanza para acercarnos al tiempo de la Pascua:

El primer aspecto que nos señala esta estación en preparación del Cristiano es la lucha contra la pereza espiritual en donde solo el trabajo por el reino de los cielos podrá abrirnos a la seguridad de la salvación eterna. El otro aspecto fundamental de este tiempo de preparación es aceptar la invitación de Jesucristo para hacer participes de trabajadores de su viña; es decir, para trabajar de la mano con Dios. 

El otro aspecto fundamental es la lucha contra la envidia que tanto mal ha hecho en los caminos de liderazgo que la Iglesia Cristiana ha emprendido a través de los siglos.

Y Finalmente es una preparación para reconocer que Dios es el señor de todos los bienes y solo de esta manera podemos crecer como verdaderos discípulos de Jesucristo. Todo esto es posible cuando la palabra de Dios es sembrada en los corazones que aceptan su invitación y dispuestos al trabajo del Reino, pero Dios trabaja en el corazón y una manera de prepararnos es también crecer en la sensibilidad por el dolor de Jesús. Por eso cuando el cristiano va de la mano con Jesús no se confunde ni se mezcla con las vanas y pasajeras alegrías del mundo, como por ejemplo el Carnaval, sino que concentra su pensamiento y su sentimiento en el dolor de la pasión de Jesús para aceptar todos nuestros dolores. La Diócesis Anglicana del Caribe y la Nueva Granada inicia en este periodo de preparación, procesos para que todos puedan tener en primer lugar a Jesucristo en nuestra vida y convertirnos al mensaje de Jesús como verdaderos discípulos.  

EL TIEMPO DE CUARESMA

 

Etimológicamente, el término Cuaresma proviene del latín tardío quadragésima (dies) (día) cuadragésimo” y hace referencia a la duración de cuarenta días que tiene este período religioso. Como preparación para la Pascua de Resurrección  El primer documento que maneja la Cuaresma es el Canon 5 del Concilio de Nicea, año 325. Aún cuando San Ireneo, Obispo de Lyon entre el 150 y 215 en una carta enviada al Obispo de Roma Víctor hace referencia a períodos no fijos donde la comunidad practica, pero sólo es oficiar para la iglesia el tiempo de cuaresma que se convierte en un tiempo festivo, de celebración del triunfo de Cristo, y por tanto en una época de bautismo y conversiones.

En el nuevo Testamento se asegura que Jesucristo fue crucificado el Viernes Santo, en vísperas de la Pascua Judía, para resucitar poco después. Las primeras apariciones públicas de Cristo tras su resurrección tuvieron lugar el lunes siguiente a su crucifixión. Esta idea, de la muerte y resurrección de Jesucristo, es el eje del cristianismo y por ello su celebración es la más importante del calendario litúrgico. Dicha celebración recibe el nombre de Pascua y los cuarenta días anteriores son la Cuaresma.

En el Cristianismo, la Cuaresma se inicia el domingo inmediatamente posterior al Miércoles de Ceniza. El miércoles de Ceniza en la Iglesia del Occidente es el primer día de la Cuaresma, cuarenta días antes de la Pascua. En la iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.

Era práctica común en Roma en el siglo VI que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos de sayal, que recuerda las tradiciones más antiguas de purificación y dolor por ofender a Dios del Antiguo Testamento( Nm 19:9, Heb. 9:13,, Esther 4:1-3,  Jeremias 6:26, Dn 9:3,  Mat 11:21) y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial, cuando el Obispo Urbano Segundo de Roma en el siglo XI instituye como símbolo de la Cuaresma colocar sobre  las cabezas de los fieles cenizas que son recibidas toda la congregación.  Esta práctica de la imposición de las cenizas, no fue extendida en la iglesia de Inglaterra, por eso la liturgia del Libro de Oración Común Ingles de 1662 y la edición clásica de nuestra Diócesis de 1.928 y los demás formularios anglicanos hacen énfasis en la conversión y el seguimiento a Jesús y no únicamente en el rito externo de purificación ( la imposición de cenizas), aún cuando algunas parroquias anglicanas participan en el rito de la ceniza. Por su parte la Iglesia Ortodoxa comienza la Cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.

Cabe anotar que en la proximidad de la cuaresma, al final de la Estación Ante.-cuaresmal (Septuagesima), aparece el Carnaval fomentando simbólicamente una contraposición con respecto a la fé y enfrentando de entrada a la Cuaresma por excesos de diversiones y desenfrenos en los pueblos, durante la Edad Media surgieron todo tipo de expresiones culturales que caracterizaron el actual carnaval como representación de las pasiones mundanas que se enfrentaban a la Cuaresma y retomaban antiguas tradiciones paganas del Mediterráneo y la Europa Central.

Los Evangelios designados para los domingos de Cuaresma nos indican deberes y responsabilidades que tenemos como discípulos o seguidores de Cristo. En la Primera Domínica de Cuaresma nos muestra cómo Jesús venció la tentación, mostrándonos cómo nosotros, sus discípulos, hemos de confrontar las asechanzas del Dios para resistir a la tentación. El problema está en saber qué es la tentación y poder reconocer cuándo y cómo somos tentados.

El diablo trató de tentar a nuestro Señor Jesucristo por su lado flaco, por su humanidad. Sabiendo que Jesús tenía hambre, ¿y quién no estaría hambriento después de ayunar cuarenta días?, lo tienta a satisfacer sus deseos corporales tornando las piedras en pan. Luego lo tienta por el lado flaco de la popularidad, sugiriéndole que si hace un milagro tirándose desde lo alto del templo y cayendo ileso a tierra, naturalmente la gente quedaría asombrada y le seguiría como a un mago popular. Finalmente, lo tienta por el lado flaco del poderío, ofreciéndole toda la pompa y gloria del mundo, si abandona a Dios, y al bien, para adorar al diablo y al mal. Nuestro Señor pudo resistir estas tentaciones porque desenmascaró al tentador maligno.

¿Cómo supo Jesús que estas tentaciones eran obras del diablo? Sencillamente, porque estaba tan estrechamente afín con Dios, que se daba cuenta que lo que le sugería el tentador no conformaba con el carácter y la naturaleza de Dios. Y nosotros, ¿cómo podemos saber cuándo es que nos acecha el diablo? Nos es igualmente fácil saberlo, si somos tan apegados a Dios como lo fue Jesús.

Nuestra respuesta debe ser entonces: "No sólo de pan vive el hombre" No sólo de los placeres del cuerpo vivo yo. Decirnos al diablo, "No tentarás al Señor tu Dios", pues no nos importa la popularidad barata. Si nuestras amistades nos consideran menos sociales o simpáticos porque no participamos con ellos en entretenimientos baratos, porque primero atendemos a las cosas de Dios y del alma que a las de los hombres: mejor es perder estas amistades. Si privadamente logramos hacer una preparación santa y disciplinada durante la Cuaresma, en efecto le decimos al diablo, "Vete Satanás, que escrito está; Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás." Solo la Palabra de Dios será el alimento seguro que nos dará la victoria en esta Cuaresma. Por eso la preparación de estos cuarenta días, será profundizar el Mensaje de Dios, para ser hacedores de la Palabra y vivir como verdaderos discípulos, para el encuentro con  la  Pascua de Resurrección

Sólo con esta medida nuestra Cuaresma será un crecimiento espiritual para caminar de la mano con Jesús en su victoria (que es la nuestra) sobre la Muerte.

 

                                      BIENVENIDOS 

Bienvenidos a nuestra página. Pretendemos que conozcas con esta sencilla página sobre nuestra tradición Católica en la Identidad y Liturgia Anglicana. El Señor te bendiga junto a tu Familia.

 

Igualmente te invitamos a que visites nuestra pagina Internacional

 Holy Catholic Church-Western Rite Provincia de Inglaterra y Gales

Nuestra Diócesis es una de las veintiún Provincias de la ANGLICAN CHURCH INTERNATIONAL COMMUNION (Comunión Internacional de la Iglesia Anglicana) de la cual Su Gracia +Michael Matt Wrigth Arzobispo Metropolitano de Inglaterra y Gales, Diócesis de Europa, es el Metropolitano de Honor y nuestro Obispo Ordinario Monseñor +Víctor Manuel Cruz Blanco es Vicepresidente para Latinoamérica.

                Comunión Internacional de la Iglesia Anglicana              

                                                

La Provincia de Inglaterra y Gales-Diócesis de Europa, con sus jurisdicciones de la Iglesia de Africa de Sur Diócesis de Umzi Wase Tiyopiya y la Diócesis Anglicana del Caribe y la Nueva Granada, bajo al dirección del Metropolitano, Su Gracia, ++Michael Matt Wright, estamos canónicamente y sacramentalmente  en comunión con la Comunión Tradicional Anglicana (The Traditional Anglican Communion), TAC, que representa más de 550.000 anglicanos tradicionalistas.

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Esta acción ecuménica está vigente desde  la Conferencia de Portsmouth, el 5 de Octubre 2007, donde se definió el texto de la carta de propuesta de Intercomunion (unidad corporativa) con Roma, con la partcipación oficial del Metropolitano ++Michael y el Obispo +Samuel de Africa del Sur.

 

           ORIGEN DE LA IGLESIA CATOLICA ANGLICANA

Nuestro origen se remonta a la Gran Comisión que Nuestro Señor Jesucristo dio a sus Apóstoles: "Id y predicad el Evangelio".

                                                 

El Cristianismo llegó a las Isla Británicas a mediados del año 65 D.C a través de las rutas y caminos del Imperio Romano. La antigua tradición consigna que San José de Arimatea llevó el Santo Cáliz de Nuestro Señor Jesucristo (Santo Grial) a la Isla de Avalon en la costa occidental de Britania (hoy Inglaterra), en ese sitio se edificó la Abadía de Glastombury en recuerdo solemne de dicho suceso. Una tradición muy antigua afirma que poco tiempo antes San Pablo habia predicado en Britania, antes de su última prisión y muerte, a su paso por España (Rom. 15 : 24), conformandose de esta manera la Iglesia Católica en Britania. 

                              MISION DE LA IGLESIA  

La Iglesia ha sido comisionada por Jesucristo mismo y asegurada por el Ministerio Apostólico para llevar el mensaje de Salvación a todo el mundo.

Estamos Llamados a ser Testigos de Cristo, nuestra misión es servir a los necesitados a través de la predicación, enseñanza y sanación espiritual.

El camino cristiano es el camino de la Cruz, y todo cristiano está llamado a vivir en íntima relación con Cristo, expresando el amor de El al prójimo y restaurando la verdadera comunión con Dios.

                                       SACRAMENTOS

 

"Los Sacramentos son signos objetivos y efectivos de la continua Presencia y Gracia Salvífica de Cristo, y los medios pactados para trasmitir su Gracia". (Afirmación de San Luis)

 "En la Iglesia de Cristo hay siete Sacramentos: Santo Bautismo, Confirmación, Santa Eucaristía (Cena del Señor), Penitencia o Confesión Sacramental, Santo Matrimonio, Sagradas Ordenes y Santa Unción. El Santo Bautismo y La Santa Eucaristía son ordenados por Cristo como esenciales, debido a que deben ser recibidos por todos los fieles de cualquier condición y estado de vida como requisito de salvación". (Catecismo extenso de la Diocesis Anglicana del Caribe y La Nueva Granada).